El lunes, Elon Musk confirmó oficialmente una alianza estratégica entre SpaceX y NVIDIA, anunciando el lanzamiento al espacio del sistema informático especializado Vera Rubin ya en 2027. Sin embargo, contra todo pronóstico, el mercado reaccionó de manera extremadamente negativa a esta noticia: las acciones de ambas corporaciones mostraron una caída sostenida.

Qué hay detrás del ambicioso proyecto Vera Rubin

La esencia de la asociación radica en el despliegue del nuevo procesador NVIDIA Vera para las necesidades de la división SpaceXAI. Se trata de un enfoque fundamentalmente nuevo: la arquitectura del chip, creada originalmente para centros de datos terrestres, ahora se adaptará para funcionar en condiciones del espacio exterior. Musk no oculta su entusiasmo, calificando a Vera como «el primer procesador para agentes de IA» y destacando que está destinado a acelerar radicalmente la coordinación, la escritura de código y el procesamiento de datos para los sistemas autónomos de SpaceX.

Según sus palabras, el nuevo diseño es «significativamente más simple, más barato, más compacto y más ligero que un rack de servidores tradicional». Las especificaciones técnicas impresionan: 88 núcleos Olympus de desarrollo propio de NVIDIA, ancho de banda de memoria de hasta 1,2 TB/s y la promesa de aumentar el rendimiento en tareas de IA en 1,8 veces en comparación con procesadores de arquitectura x86 similares. Además, SpaceXAI planea integrar el chip con la plataforma Vera Rubin para escalar la infraestructura de Grok hasta un nivel de un gigavatio de potencia computacional.

Reacción del mercado: por qué los inversores no creyeron

Sin embargo, la actitud positiva del empresario no encontró eco entre los operadores bursátiles. Las acciones de NVIDIA cayeron un 2,91%, hasta los $208,48, continuando la tendencia bajista. En las últimas cinco sesiones de negociación, el valor de los títulos se redujo un 5,95%. La corrección comenzó dos días antes de la publicación del informe financiero de NVIDIA, programada para el 26 de agosto.

Los títulos de SpaceX (SPCX) también cerraron en negativo, perdiendo un 1,44% y bajando hasta los $135, y después de la sesión principal cayeron otro 0,22%, hasta los $134,70. Esto indica que incluso un anuncio tan destacado no logró revertir el clima negativo en torno a las empresas.

Las acciones de NVIDIA cotizan en el límite inferior del rango anual. A los inversores les preocupan los crecientes gastos en memoria y la persistente incertidumbre sobre las exportaciones a China. SpaceX, por su parte, se encuentra por debajo del precio de colocación de $135 y muy por detrás del máximo de junio de $225,64, aunque ha recuperado parte de la caída desde el mínimo histórico de $104,83, registrado el 3 de agosto.

Mi opinión: La caída de las acciones parece lógica. El mercado ahora está mucho más preocupado por factores fundamentales —el próximo informe de NVIDIA y la volatilidad posterior a la OPV de SpaceX— que por promesas llamativas pero a largo plazo. El anuncio de la asociación es más una señal estratégica que un impulsor inmediato del crecimiento. Los inversores deberían esperar los resultados financieros antes de apostar por esta alianza, por muy innovadora que parezca desde el punto de vista tecnológico.