Mis últimas observaciones en el ámbito de la ciberseguridad apuntan a una tendencia alarmante: los grupos de hackers estatales de China han intensificado significativamente su actividad. El análisis de los datos recientes muestra que el número de ataques se ha duplicado, y el catalizador clave de este aumento ha sido la adopción masiva en su arsenal de modelos de IA de código abierto, en particular DeepSeek.
Por qué DeepSeek se ha convertido en el arma elegida
Este cambio refuta la opinión establecida de que solo los sistemas de IA más complejos y costosos representan una amenaza. En la práctica, los operadores recurren cada vez más a modelos relativamente económicos y accesibles para simplemente ampliar la escala de sus operaciones. La razón es simple: DeepSeek ofrece suficiente potencia computacional con una ausencia casi total de restricciones, mientras que los equivalentes occidentales, aunque populares, están equipados con mecanismos de protección mucho más estrictos que son más difíciles de eludir.
Es revelador que modelos tan potentes como Kimi K3 de Moonshot no hayan sido vistos en manos de los atacantes: para campañas masivas son simplemente demasiado caros. La elección de DeepSeek es una solución pragmática dictada por la economía del cibercrimen.
Cómo aplican exactamente los hackers la IA
He podido rastrear cómo DeepSeek se integra en varias etapas de los ataques. Por ejemplo, el grupo Grimfengxi lo utiliza para generar exploits, y Teleboyi para recopilar miles de direcciones IP y construir un mapa de objetivos. El grupo Huapi atacó los sistemas de correo de empresas taiwanesas a través de un modelo de IA chino, y Slime22 fue aún más lejos, hackeando una empresa tecnológica y utilizando Claude Code para el movimiento lateral dentro de la red, engañando al sistema de IA con un falso escenario de pruebas.
Merece especial atención la aparición de todo un mercado de herramientas de IA para el hacking. Una startup de diez personas vende software para infiltrarse en redes por 300 000–500 000 yuanes (aproximadamente $44 500–74 000). Esta herramienta ya ha sido utilizada por al menos cuatro grupos de hackers, y en uno de los ataques se empleó incluso ChatGPT. Es notable que el grupo norcoreano Kimsuky también esté experimentando con modelos de IA locales, lo que indica una tendencia global.
Mi veredicto: estamos presenciando la democratización del ciberarma. Los modelos de IA baratos están difuminando la línea entre las capacidades de las estructuras estatales y los pequeños grupos criminales. Esto requiere una revisión de las estrategias de defensa: ahora la amenaza no proviene tanto de la complejidad de los algoritmos, sino de su accesibilidad y uso masivo. La industria de la seguridad tendrá que adaptarse a una nueva realidad donde la IA se convierte no solo en una herramienta, sino en el principal campo de batalla.