El volumen de operaciones con criptomonedas en Rusia que formalmente están sujetas a regulación fiscal alcanzó los $13 mil millones en 2025. Esto se desprende de mi análisis de datos, basado en estimaciones recientes de la actividad global en activos digitales.
A escala mundial, el volumen total de criptotransacciones potencialmente gravables superó los $457 mil millones. Estados Unidos lidera con $112,6 mil millones, seguido de Alemania ($24,1 mil millones) y China ($21 mil millones). Rusia cierra el top diez, ocupando el noveno puesto del ranking.
En comparación, en Ucrania el indicador similar fue de $6,8 mil millones, y en Bielorrusia, de $916,4 millones. Estas cifras reflejan no solo la escala de la adopción, sino también el nivel de integración de la criptoeconomía en los sistemas financieros tradicionales de los países.
Llama especialmente la atención que Rusia, a pesar de la presión de las sanciones y una regulación ambigua, muestra un volumen significativo de actividad. Esto indica un alto interés tanto por parte de inversores minoristas como de actores institucionales que buscan canales alternativos para el capital.
Mi evaluación: $13 mil millones es solo la punta del iceberg. Considerando los esquemas grises y el uso de plataformas descentralizadas, el volumen real podría ser varias veces mayor. La cuestión no es cómo calcularlo, sino cómo legalizar eficazmente este flujo para que trabaje a favor de la economía, y no en su contra.