El 26 de agosto, el equipo de StarkWare, responsable de la solución L2 Starknet, logró un avance histórico: se realizó la primera transacción resistente a ataques de computadoras cuánticas en la red principal de Bitcoin. Es notable que esto no requirió realizar ningún cambio en las reglas de consenso del primer criptoactivo. Este es un paso importante que demuestra la posibilidad de proteger los fondos sin esperar una actualización masiva del protocolo.

La esencia del experimento y el mecanismo QSB

El experimento se implementó dentro del marco del concepto Quantum Safe Bitcoin (QSB), desarrollado por el director de producto de StarkWare, Avihu Levy. La iniciativa se presentó ya en abril como un mecanismo de emergencia para la migración de monedas, y el ingeniero de la empresa, Tomer Giladi, ayudó a hacerla realidad. QSB se basa en el método de "ajuste de firma" (signature grinding), que se apoya en funciones hash inmunes a los cálculos cuánticos.

La esencia del método es que el sistema, de antemano y fuera de la cadena, prueba una enorme cantidad de variantes de transacción hasta encontrar una que posea las propiedades criptográficas necesarias. La seguridad del resultado final se garantiza por la dificultad de invertir el hash, no por la criptografía tradicional de curvas elípticas. Sin embargo, este enfoque tiene limitaciones significativas: preparar una sola operación puede llevar varias horas y costar cientos de dólares en recursos computacionales. La base técnica fue Binohash, del creador de BitVM, Robin Linus.

La transacción ya está incluida en un bloque de la red principal. Debido a su formato no estándar, no se retransmite por los nodos comunes a través del mempool público, por lo que se envió directamente al minero a través del servicio MARA Slipstream.

Limitaciones y perspectivas

Es importante destacar: este experimento no hace que todo Bitcoin sea resistente a la computación cuántica. QSB solo permite proteger monedas específicas, moviéndolas a una salida con protección adicional, sin cambiar el protocolo en sí. Además, el método es inútil para monedas cuyo clave pública se haya revelado de antemano: el atacante tendrá tiempo suficiente para analizarla antes de que se envíe la transacción protegida.

El director de StarkWare, Eli Ben-Sasson, cree que la transacción exitosa le da a Bitcoin la confirmación de que los fondos pueden protegerse incluso antes de un soft fork, que él sigue considerando la solución preferida a largo plazo. La empresa ya está implementando protección postcuántica en Starknet, presentando un plan de tres etapas para reemplazar las dependencias de las curvas elípticas.

Mi opinión: Este es un brillante ejemplo de ingeniería que alivia la urgencia del problema del "apocalipsis cuántico" para Bitcoin. Sin embargo, el alto costo y la lentitud de QSB lo convierten más en un mecanismo de seguridad para grandes tenedores que en una solución masiva. La verdadera batalla por la seguridad postcuántica aún está por delante, y se ganará a nivel de protocolo.