Uzbekistán demuestra una ambición poco común para Asia Central en el desarrollo de las finanzas digitales. Las autoridades del país impulsan simultáneamente tres direcciones clave: estudian el lanzamiento de una moneda digital de banco central (CBDC) mayorista, prueban las stablecoins como instrumento de pago y crean el marco legal para la tokenización de activos reales. Representantes del Banco Central y de la Agencia Nacional de Proyectos Avanzados (NAPP) hablaron de sus planes al margen del Silk Road Finance and Technology Forum.
CBDC mayorista: apuesta por la seguridad y el control
El vicepresidente del Banco Central, Nodirbek Achilov, confirmó que el regulador considera precisamente el modelo mayorista de CBDC, y no el minorista. Según sus palabras, este formato permitirá garantizar liquidaciones seguras y eficientes con las instituciones financieras que ya están bajo la supervisión del Banco Central. La segunda razón es preservar la confianza de la población en el sistema bancario, cuya formación llevó años.
«La CBDC mayorista nos parece una opción viable», señaló Achilov.
Actualmente, el regulador analiza la experiencia internacional, incluidos tanto los éxitos como los fracasos de otros países. Junto con Global Financial Technology Network (GFTN) ya se ha preparado un «libro blanco» que se planea publicar. Esto indica un enfoque sistemático: Uzbekistán no quiere repetir errores ajenos, sino construir su propio modelo desde cero.
Stablecoins: pilotos en el «sandbox»
En paralelo, el Banco Central, junto con la NAPP, prueba las stablecoins en el «sandbox» regulatorio. Como explicó el primer subdirector de la NAPP, Viacheslav Pak, la agencia ya implementa proyectos piloto para el uso de stablecoins como medio de pago. En la etapa inicial, las operaciones minoristas se realizarán a través de instituciones con licencia, y el propio Banco Central se centrará en la construcción de infraestructura y el trabajo con los bancos.
«Implementamos proyectos piloto para el uso de stablecoins como medio de pago aquí, en Uzbekistán», declaró Pak.
Tras las pruebas, el regulador evaluará la reacción del mercado y el comportamiento de los participantes. Si los resultados son positivos, el proyecto podría ampliarse y la regulación ajustarse. Este enfoque gradual minimiza los riesgos y permite adaptar las reglas a las necesidades reales de la industria.
Tokenización: primero infraestructura, luego innovación
En cuanto a la tokenización de activos, aquí el Banco Central adopta una posición extremadamente pragmática. Achilov subrayó que, antes de implementar nuevas tecnologías, es necesario crear la infraestructura de custodia y contabilidad de activos digitales, garantizar la certeza jurídica de las operaciones y establecer reglas claras para los inversores institucionales. Se trata de servicios de custodia, contabilidad depositaria, ejecución y compensación de transacciones.
«En primer lugar, es necesario crear un entorno con reglas claras y condiciones predecibles. Esto se puede hacer junto con los participantes del mercado y otros colegas», añadió.
Según Achilov, solo el marco regulatorio no es suficiente. Los participantes del mercado deben confiar en los instrumentos tokenizados y considerarlos como una forma de atraer capital. Para ello, el Banco Central planea utilizar «sandboxes» y otras herramientas tecnológicas, así como colaborar activamente con colegas a nivel regional.
Mi opinión: Uzbekistán apuesta por un camino evolutivo, no por saltos revolucionarios. La CBDC mayorista y las stablecoins en el «sandbox» son un intento de mantener el control sobre el sistema financiero mientras se integran innovaciones. Si los pilotos tienen éxito, el país podría convertirse en uno de los primeros ejemplos de la región en cuanto a regulación equilibrada de activos digitales, lo que atraerá tanto a inversores institucionales como a empresas fintech internacionales.