La Agencia Tributaria del Reino Unido (HMRC) ha revelado públicamente por primera vez datos sobre los millonarios en criptomonedas del país. Según el informe, durante el período fiscal 2024-2025, 240 personas declararon ganancias superiores a £1 millón ($1,35 millones) por operaciones con activos digitales.

Estas cifras forman parte de las estadísticas anuales sobre el impuesto a las ganancias de capital (CGT), que ahora incluyen un bloque separado para criptoactivos. Esta es una señal importante: el regulador ha dejado de percibir las monedas digitales como un instrumento marginal y ha comenzado a rastrear sistemáticamente su impacto en la economía.

Dónde se concentran las ganancias

Las ganancias declaradas combinadas de estos 240 criptomillonarios ascendieron a £717 millones ($974 millones). Esto representa más de la mitad de todos los ingresos cripto registrados en el país durante el año. Los otros 17.600 contribuyentes que obtuvieron ganancias por la venta de criptoactivos declararon en total operaciones por £13.800 millones ($18.800 millones).

La ganancia imponible total de estas operaciones alcanzó los £1.380 millones ($1.880 millones), un promedio de aproximadamente £78.000 por persona. Es interesante que el 87% de las declaraciones fueron presentadas por hombres, y solo el 13% por mujeres. Esto refleja un desequilibrio de género persistente en la inversión en criptomonedas, que también observamos en otras jurisdicciones.

Realidad on-chain y nuevas reglas

La empresa de análisis Chainalysis estima el volumen de operaciones cripto sujetas a impuestos en el Reino Unido para 2025 en $19.400 millones. Esta es la cuarta cifra más alta del mundo, después de Estados Unidos, Alemania y China. Esta suma incluye $6.000 millones en ganancias, $3.300 millones en ingresos y $10.100 millones en pagos.

Es importante entender: los expertos utilizaron una metodología conservadora, cubriendo solo seis blockchains y excluyendo las operaciones en exchanges centralizados. Por lo tanto, las cifras reales podrían ser significativamente más altas.

A partir de enero de 2026, entra en vigor el estándar de reporte CARF (Cryptoasset Reporting Framework). Los servicios cripto estarán obligados a transmitir datos de sus clientes a las autoridades fiscales, y HMRC comenzará a recibir esta información a partir de 2027. Por incumplimiento de los requisitos, se prevé una multa de £300 por cada cliente.

Sin embargo, el sistema no es exhaustivo: CARF cubre solo el 14% de todas las transacciones on-chain sujetas a impuestos en el mundo. El 86% restante corresponde a operaciones en exchanges descentralizados, transferencias P2P directas y otras formas de pago que permanecen fuera del alcance de los reguladores.

Mi opinión: la publicación de estos datos no es solo estadística, sino una advertencia. El Reino Unido está preparando el terreno para inspecciones a gran escala, y los inversores en criptomonedas deberían poner en orden sus declaraciones con antelación. La transparencia fiscal se está convirtiendo en la nueva norma, y quienes ignoren esta tendencia corren el riesgo de quedar en la mira de los organismos fiscales.