En un reciente simposio en Jackson Hole, el jefe del Banco de Pagos Internacionales (BIS), Pablo Hernández de Cos, expresó una postura firme: las stablecoins no están listas para convertirse en un instrumento de pago masivo a escala de la economía global. Según él, las "monedas estables" enfrentan limitaciones fundamentales que las hacen inadecuadas para los pagos cotidianos.

Problemas clave de las stablecoins

De Cos destacó varias barreras sistémicas que impiden la integración de las stablecoins en el sistema financiero tradicional. Entre ellas se incluyen la fragmentación del mercado, la falta de compatibilidad entre diferentes plataformas blockchain, las dificultades para cumplir con los requisitos contra el lavado de dinero (AML) y los riesgos para la soberanía monetaria de los estados. Estos factores, según el jefe del BIS, no permiten considerar a las stablecoins como una base confiable para los pagos cotidianos, aunque puedan cumplir funciones especializadas específicas.

Depósitos tokenizados como alternativa

Como alternativa, el BIS propone depósitos bancarios tokenizados. Estos mantienen un vínculo directo con el sistema bancario y, según el regulador, son mucho más adecuados para integrar tecnologías blockchain en la infraestructura financiera existente. Sin embargo, De Cos reconoció que este instrumento también tiene cuestiones sin resolver, desde la compatibilidad hasta la regulación y la gobernanza.

Endurecimiento de la supervisión sobre los emisores

La postura del jefe del BIS coincidió con la publicación de un nuevo estudio del Financial Stability Institute, una división de la organización. Los analistas examinaron las reglas de emisión de stablecoins en diferentes jurisdicciones y encontraron divergencias significativas en los enfoques. Proponen considerar la emisión, el reembolso y la gestión de reservas como un conjunto básico de funciones del emisor, mientras que las operaciones adicionales —préstamos, staking o servicios de custodia— como factores que cambian significativamente el perfil de riesgo.

Especial preocupación genera la situación con los emisores no bancarios. Si para los bancos existen restricciones dentro del marco de la supervisión consolidada, los grandes actores de otros segmentos pueden eludirlas a través de entidades legales separadas. El BIS insiste en ampliar la supervisión a todo el grupo corporativo, no solo al emisor específico.

Conflicto de dos enfoques

La postura del BIS es especialmente reveladora en el contexto del rápido crecimiento del mercado de stablecoins y el apoyo de las autoridades estadounidenses, que ven en ellas un instrumento para fortalecer el papel del dólar y una fuente adicional de demanda de bonos del tesoro de EE. UU. El propio BIS no niega la utilidad de la tecnología, pero propone separar claramente los criptoactivos para escenarios especializados y la infraestructura de pagos masivos.

Con este enfoque, las stablecoins podrían mantener su papel en el mercado cripto, los pagos transfronterizos y DeFi, pero su influencia en el sistema de pagos tradicional sería limitada. Según el BIS, la base de la infraestructura financiera tokenizada deberían ser los fondos de los bancos comerciales en forma de depósitos tokenizados.

Anteriormente, los especialistas del BIS ya habían señalado que las stablecoins actuales no garantizan las propiedades clave del dinero, y sus emisores, que mantienen carteras significativas de bonos gubernamentales a corto plazo, podrían ejercer presión sobre los mercados monetarios en caso de reembolsos masivos de tokens.

Opinión experta: La postura del BIS refleja la creciente brecha entre la visión regulatoria y la realidad del mercado. Mientras las stablecoins continúan ganando popularidad, especialmente en EE. UU., el enfoque del BIS parece conservador pero pragmático. Sin embargo, subestimar el papel de las stablecoins en la liquidez global sería un error: su resistencia a la presión regulatoria ya ha sido demostrada en la práctica.