El impresionante avance de la primera criptomoneda en las últimas dos semanas merece la más estrecha atención. Bitcoin demostró un crecimiento de casi el 29%, subiendo de $63 000 a $81 000 y renovando el 25 de agosto su máximo de tres meses. Esto no es solo otro pico volátil, sino una señal de un cambio de paradigma en el mercado, donde se entrelazan varios factores fundamentales.
Impulsores clave del rally: desde la política de la Fed hasta el «debasement trade»
El principal catalizador de este movimiento fue el debilitamiento del dólar estadounidense tras las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, sobre planes para estabilizar el mercado de bonos. El mercado lo interpretó como una señal de disposición de las autoridades para contener el aumento de los rendimientos a largo plazo, lo que devolvió el apetito por el riesgo en todas las clases de activos, incluidas las criptomonedas.
Sin embargo, el crecimiento actual tiene una base más profunda que una simple reacción a declaraciones políticas. Estamos presenciando el resurgimiento del llamado «debasement trade»: una estrategia basada en la expectativa de depreciación de las monedas fiduciarias debido al aumento de la deuda pública, el déficit presupuestario y la inflación. Los inversores están comprando activamente activos «duros» —oro, plata y bitcoin— mientras se deshacen de instrumentos «seguros» tradicionales, como los bonos gubernamentales. El hecho de que el oro también haya renovado sus máximos de tres meses solo confirma este cambio global.
Es importante entender que el programa de recompra del Tesoro anunciado por Bessent no es una flexibilización cuantitativa en el sentido clásico. Se financia mediante la emisión de letras a corto plazo y no expande directamente la masa monetaria. No obstante, la señal en sí de que el Estado está dispuesto a contener las tasas a largo plazo creó un entorno macroeconómico extremadamente favorable para los activos de riesgo.
Flujos institucionales y señales políticas
Merece especial atención el giro en los flujos institucionales. Durante la semana del 17 al 24 de agosto, la entrada neta en los ETF de bitcoin al contado fue de aproximadamente $2 mil millones, alcanzando un máximo de tres meses. Esto es especialmente revelador en comparación con la salida de $4 mil millones de la semana anterior. Un cambio de sentimiento tan rápido entre los grandes gestores de carteras indica que están incorporando rápidamente en sus modelos escenarios de mayor flexibilización de la política monetaria y debilitamiento del dólar.
Las señales desde la cima política también añadieron impulso. Los llamados del presidente de EE. UU. al Congreso para aprobar una ley más clara sobre la regulación de criptomonedas, así como su reunión con representantes de la industria, donde se mostró a favor de una «versión justa» de la ley de claridad regulatoria, reducen la incertidumbre normativa. Esto abre las puertas a un capital institucional aún mayor que antes permanecía al margen.
Panorama técnico y riesgos de corrección
A pesar del potente impulso, también veo puntos débiles en este rally. Una parte significativa del crecimiento fue impulsada por el efecto bola de nieve de las liquidaciones de posiciones cortas: en una semana se cerraron alrededor de $7 mil millones de estas posiciones en todos los criptoactivos. Esto crea un riesgo de reversión si aparecen noticias negativas.
El nivel técnico clave sigue siendo el rango de $80 000–$83 000. Si bitcoin logra consolidarse por encima de él, se podría hablar de un cambio de tendencia. Sin embargo, el bajo volumen de operaciones en estas alturas hace que el activo sea vulnerable a movimientos bruscos en ambas direcciones. El escenario más probable para los próximos días, en mi opinión, es una estabilización en el rango de $70 000–$80 000, que permitirá al mercado «digerir» un crecimiento tan rápido.
Mi conclusión: Estamos entrando en una fase donde los factores macroeconómicos dominarán sobre el panorama técnico intradía. Los inversores deberían seguir de cerca cualquier señal de la Fed y las nuevas intervenciones del Tesoro, ya que serán ellas las que determinen si bitcoin puede mantener las posiciones ganadas o si veremos una corrección profunda antes del próximo avance.