La semana que termina estuvo repleta de eventos significativos: bitcoin volvió a probar el nivel de $81 000, pero enfrentó la presión de factores macroeconómicos, mientras que los ecosistemas de Ethereum y Solana mostraron importantes cambios de infraestructura. Analizo los puntos clave que definieron el sentimiento del mercado.

Bitcoin: corrección y recuperación

La primera criptomoneda realizó varios intentos de consolidarse por encima de los $81 000, alcanzando un máximo local de $81 354 en Binance. Sin embargo, el viernes, tras el discurso del presidente de la Reserva Federal, el precio cayó bruscamente por debajo de los $76 000. El regulador confirmó su compromiso con el objetivo de inflación del 2%, señalando que los datos de verano no muestran una mejora sostenida de la tendencia subyacente. Esto provocó una revisión de las expectativas para la reunión de septiembre: la probabilidad de una subida de tipos aumentó del 35,4% al 57% en solo un día.

Al momento de redactar este artículo, bitcoin se ha recuperado hasta los $79 000, sumando más de un 1,5% en 24 horas y manteniendo un crecimiento semanal de alrededor del 2%. Es notable que las entradas en los ETF spot de bitcoin se desaceleraron hasta los $934,5 millones frente a los $1,92 mil millones de la semana anterior. El viernes se registró una salida de casi $202 millones, interrumpiendo una racha de nueve días de entradas netas. Al mismo tiempo, los fondos de Ethereum mostraron un sólido crecimiento de entradas hasta los $824,4 millones.

Entre las altcoins destacaron Solana (+12,4%) y HYPE de Hyperliquid (+4,3%), mientras que XRP retrocedió aproximadamente un 7,5% hasta el nivel de $1,4. El índice de miedo y codicia se ajustó desde su máximo local de 74 puntos hasta 69, permaneciendo en la zona de codicia extrema. La capitalización total del mercado creció de $2,62 billones a $2,66 billones, y el dominio de bitcoin aumentó hasta el 59,6%.

Protección cuántica: primer paso para bitcoin

El 26 de agosto, StarkWare realizó la primera transacción en la red principal de bitcoin resistente a ataques de computadoras cuánticas. El experimento se implementó bajo el esquema Quantum Safe Bitcoin (QSB), que no requiere cambios en las reglas de consenso. El método se basa en la técnica de ajuste de firmas (signature grinding), donde la mayor parte del cálculo se realiza fuera de la cadena. Sin embargo, el enfoque sigue siendo costoso y lento: la preparación de una sola operación puede llevar horas y costar cientos de dólares. Es importante entender que QSB no protege toda la red, sino que solo permite mover monedas individuales a salidas con protección adicional.

En paralelo, los desarrolladores de Ethereum propusieron una nueva versión del contrato de depósito que permitirá en el futuro la transición a algoritmos de firmas postcuánticos sin rediseñar la infraestructura. La iniciativa contempla un formato flexible de claves públicas y la identificación de los esquemas criptográficos mediante un código numérico, donde el estándar BLS actual recibe el estatus de Esquema 0.

Solana acelera la desinflación

La comunidad de Solana aprobó la propuesta SGP-0002, que duplica la tasa anual de desinflación del 15% al 30%. Se emitieron 176,29 millones de SOL a favor y 66,19 millones en contra. El objetivo final de inflación del 1,5% se mantendrá, pero el plazo para alcanzarlo se reducirá de 5,7 a 2,8 años. Según las estimaciones de los autores, esto reducirá la emisión en aproximadamente 18,9 millones de SOL en seis años. Al mismo tiempo, el rendimiento nominal del staking podría disminuir del 5,84% actual al 4,34% en el primer año, y luego al 3% y 2,25% en los años siguientes.

Visión de expertos

La reacción del mercado al discurso del presidente de la Reserva Federal confirma una vez más la alta sensibilidad de bitcoin a la política monetaria. Sin embargo, los cambios fundamentales en la infraestructura, desde la resiliencia cuántica hasta los mecanismos de desinflación, apuntan a una maduración a largo plazo de la industria. Los inversores deberían seguir de cerca la reunión de septiembre de la Reserva Federal: una revisión de los tipos podría convertirse en el principal impulsor de la volatilidad en las próximas semanas.