La primera mitad de agosto fue extremadamente desfavorable para la moneda rusa, y ahora en el mercado reina un raro consenso sobre las causas, pero no sobre las consecuencias. Los pronósticos para septiembre divergen drásticamente: desde unos cómodos 82–86 rublos por dólar hasta escenarios alarmantes con el par subiendo a 93,5 rublos. Analizamos qué factores dominarán y dónde está el punto de equilibrio.
El principal impulsor del debilitamiento del rublo en agosto fueron las operaciones del Ministerio de Finanzas en el marco de la regla fiscal. El organismo está retirando activamente divisas del mercado, lo que, junto con la reducción de las ventas por parte de los exportadores, crea una aguda escasez de oferta. Mientras tanto, los precios del petróleo Brent se mantienen estables por encima de los $90 por barril, pero este factor positivo no llega al mercado cambiario interno. La brecha entre los ingresos por exportaciones obtenidos y su llegada real a la bolsa es el principal problema estructural que presiona al rublo.
«Finam»: esperamos corrección y fortalecimiento
Según mis estimaciones, en septiembre hay una alta probabilidad de cierto fortalecimiento del rublo. Varios factores que jugaron en contra de la moneda rusa en agosto podrían debilitarse. En primer lugar, esto se refiere a las operaciones del Ministerio de Finanzas: si los volúmenes de compras se reducen, aliviará parte de la presión. El apoyo vendrá de las altas tasas reales en rublos, que siguen atrayendo a los inversores, así como del factor estacional y el fin del período de vacaciones de verano. Históricamente, después de elecciones de diversos niveles, el rublo se ha fortalecido más a menudo de lo que se ha debilitado, pero la repetición de este escenario no está garantizada. Mi pronóstico base para el dólar en septiembre es un rango de 82–86 rublos, para el euro — 94–99 rublos, y para el yuan — 12,1–12,8 rublos.
BCS: la tendencia alcista se mantiene
Contrario a las expectativas de corrección, el panorama técnico del par dólar/rublo sigue siendo alcista. La tendencia alcista del verano no se ha roto, y tras alcanzar máximos anuales por encima de 85 rublos, solo hubo un ligero retroceso por debajo del nivel de 83 rublos. En septiembre, bien podríamos ver una nueva prueba de los picos del verano. La presión sobre el rublo vendrá de las compras de divisas por parte del Ministerio de Finanzas, los volúmenes mínimos de ventas de los exportadores y los riesgos geopolíticos persistentes, que históricamente empujan a los participantes del mercado a comprar instrumentos de refugio.
AVI Capital: el escenario negativo está sobre la mesa
El escenario más pesimista implica un deterioro del saldo de la balanza comercial y un aumento de la fuga de capitales. En tal desarrollo de los acontecimientos, el par euro/dólar fluctuará en el rango de 1,14–1,19, y el dólar frente al rublo podría subir a 93,5 rublos. Este es un riesgo que no se puede descartar, especialmente si vemos un mayor endurecimiento de la presión de sanciones y problemas con los pagos transfronterizos.
Mi opinión: el mercado está en un punto de bifurcación. El indicador clave para mí es el comportamiento de los exportadores. Si comienzan a aumentar las ventas de divisas a los precios actuales del petróleo, el rublo recibirá un fuerte apoyo. Si no, el escenario negativo se convertirá en el principal. En tales condiciones, los inversores deberían evitar un exceso de confianza en los pronósticos y cubrir los riesgos cambiarios.