El Banco de Rusia presentó una trayectoria actualizada de su política monetaria, basándose en cuatro posibles escenarios de desarrollo económico hasta 2029. La señal clave para los mercados es que el regulador admite oficialmente la posibilidad de que la tasa clave regrese a niveles extremos en caso de que se materialice el escenario de riesgo, lo que afecta directamente el costo de los préstamos y el atractivo de los activos en rublos.

Nuevo orden: la tasa comenzará a regir a partir del miércoles

El Consejo de Directores del Banco Central modifica el reglamento de aplicación de la tasa. Las decisiones seguirán tomándose los viernes, pero el nuevo valor entrará en vigor no desde el lunes, como ocurre ahora, sino desde el miércoles siguiente. Es un cambio técnico, pero importante: brinda a los participantes del mercado días adicionales para adaptar sus posiciones, reduciendo la volatilidad al inicio de la semana.

El regulador subraya que el efecto completo del cambio de la tasa sobre la demanda y los precios se manifiesta solo después de 3 a 6 trimestres. En un horizonte de 1 a 1,5 años, en ausencia de nuevos shocks, el Banco Central puede devolver la inflación a la meta incluso si se desvía temporalmente.

Meta de inflación y horizonte de revisión

El nivel objetivo de inflación anual permanece sin cambios: 4%. En el marco de la revisión actual de la política monetaria, que se planea completar hacia 2028, el regulador analizará los supuestos para una posible reducción de la meta. Si se toma la decisión, se anunciará varios años antes del cambio efectivo; este enfoque busca estabilizar anticipadamente las expectativas inflacionarias de empresas y hogares.

Cuatro escenarios: desde aterrizaje suave hasta shock

Escenario base supone una reducción gradual de la tasa: 14,5–14,6% en 2026, 10,5–12,5% en 2027, 8–9% en 2028 y 7,5–8,5% en 2029. La inflación se desacelerará al 6–7% el próximo año y alcanzará la meta del 4% hacia 2027. El crecimiento del PIB en 2026 se espera en un rango de 0–1%, y luego de 1,5–2,5% anual.

Escenario desinflacionario — más optimista: la tasa bajará al 9–11% en 2027, la inflación al 3–4% ya en 2027, y el PIB se acelerará al 2,5–3,5%.

Escenario proinflacionario — menos cómodo: la tasa en 2027 se mantendrá en 13–15%, la inflación en 4,5–5,5%, y el crecimiento económico se desacelerará al 1–2%.

Escenario de riesgo — el más severo. Aquí el Banco Central contempla una tasa del 19–21% en 2027, inflación del 11–13% y una caída del PIB del 3–4%. En 2028, la tasa se mantendrá en 14–16%, y solo hacia 2029 comenzará la recuperación con un crecimiento económico del 2–3%.

Presupuesto y efectivo: nuevas restricciones

El regulador reconoció que el impulso presupuestario en los próximos años será más fuerte que las estimaciones anteriores. Esto significa menos espacio para suavizar la política: la demanda ampliada por parte del Estado, con recursos limitados, requiere una dinámica más contenida de otros componentes de la demanda interna.

Por separado, el Banco Central señaló el aumento del efectivo en circulación en el primer semestre de 2026, que superó los niveles de 2024–2025. Esto se relaciona con la reducción de las tasas de depósito y el deseo de los ciudadanos de tener liquidez ante posibles fallas en los pagos no bancarizados. El regulador considera que el proceso es natural y no contradice la tendencia de largo plazo hacia la reducción de la participación del efectivo.

Mi opinión: la publicación de cuatro escenarios no es solo un pronóstico, sino una herramienta de gestión de expectativas. El mercado actualmente incorpora la trayectoria base, pero el escenario de riesgo con una tasa de dos dígitos hasta 2028 es una señal seria para los inversores en bonos en rublos y activos criptográficos, sensibles a la liquidez. En un contexto de alta incertidumbre presupuestaria y shocks externos, no descartaría que la trayectoria real resulte más cercana al escenario proinflacionario que al base.