El Banco Central Europeo (BCE) se prepara para un paso revolucionario: la emisión del euro digital directamente en blockchain. Esta declaración, realizada por la miembro del comité ejecutivo Isabel Schnabel, señala un cambio tectónico en el enfoque del regulador hacia los activos digitales y pone en duda el futuro de las stablecoins en Europa.

Por qué el BCE rechaza las stablecoins

El problema clave, según Schnabel, no radica en la fiabilidad de las stablecoins en sí, sino en su incapacidad para resistir crisis sistémicas. En momentos de pánico, cuando todos intentan simultáneamente convertir activos en efectivo, solo el banco central puede expandir la emisión con rapidez. El emisor de una stablecoin, a diferencia del regulador, no posee tales capacidades.

Schnabel citó un ejemplo histórico: la crisis bancaria de 1907, cuando la oferta monetaria estaba rígidamente vinculada a bonos gubernamentales y no podía expandirse. Este problema solo se resolvió con la creación del Sistema de la Reserva Federal en 1913. Las stablecoins, en esencia, reproducen esta vulnerabilidad, lo que las convierte no en un reemplazo, sino en un mero complemento del dinero fiduciario.

Estadísticas que explican la prisa

La situación del mercado es elocuente: el volumen de stablecoins en dólares en circulación es de aproximadamente $304 mil millones, mientras que los tokens vinculados al euro apenas alcanzan los $1 mil millones. Si los pagos pasan a tokens privados, Europa realizaría transacciones efectivamente en dólares. Este es un desafío existencial para la soberanía financiera de la región.

Proyecto Pontes: un puente hacia el futuro

El próximo mes comenzará el proyecto Pontes, que conectará la infraestructura de TARGET Services — el sistema de liquidación principal de la eurozona — con plataformas blockchain del mercado. La tecnología ya ha sido probada: de mayo a noviembre de 2024, 64 organizaciones de nueve países llevaron a cabo 58 escenarios, procesando liquidaciones por casi €1,6 mil millones en dinero de banco central.

Schnabel contempla tres posibles vías: la emisión directa de tokens, la creación de un puente entre sistemas o la tokenización a través de una cuenta ómnibus de una empresa privada. Ella aboga por la primera opción, que permitiría al BCE mantener el control y la capacidad de lanzar operaciones de recompra mediante código.

Perspectiva del analista

La iniciativa del BCE no es solo un experimento tecnológico, sino una respuesta estratégica al dominio de las stablecoins en dólares. Es revelador el caso de la empresa francesa Lise, que obtuvo la primera licencia en la UE para un intercambio tokenizado: la tokenización abre los mercados financieros a las pequeñas empresas. Sin embargo, en mi opinión, el éxito del euro digital dependerá no solo de la tecnología, sino también de la disposición del mercado para aceptar tokens gubernamentales como una alternativa plena a las soluciones descentralizadas. Un regulador que se convierte en emisor corre el riesgo de enfrentarse a un dilema: control frente a innovación.