Agosto resultó ser un mes sorpresa para bitcoin, desmintiendo las sombrías expectativas de muchos participantes del mercado. En dos semanas, el activo no solo recuperó tres meses de pérdidas, sino que también mostró un impresionante crecimiento de aproximadamente el 28%, consolidándose con confianza por encima de los $80,000 por primera vez desde principios de año. Sin embargo, la euforia podría ser prematura: septiembre, históricamente uno de los meses más traicioneros para la primera criptomoneda, conlleva una serie de riesgos que podrían revertir la tendencia.

El desencadenante clave de la nerviosismo fue el discurso del presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en el simposio de Jackson Hole. Su retórica, contrariamente a las expectativas de parte del mercado, no fue para nada "dovish". La Fed dejó claro que un recorte de tasas en el corto plazo es poco probable. Es más, la probabilidad de una subida de tasas en la reunión de septiembre saltó del 45% al 60% en solo una hora, lo que supuso un duro golpe para el apetito por el riesgo.

Por qué septiembre asusta al mercado

El endurecimiento de la política monetaria no es el único dolor de cabeza para los tenedores de BTC. Septiembre se considera tradicionalmente el segundo peor mes para bitcoin, con un rendimiento promedio de alrededor de −3%. Este fenómeno, conocido como el "efecto septiembre", está relacionado con el cierre del tercer trimestre, los pagos de impuestos de los fondos y el rebalanceo de carteras de los inversores institucionales. Este año se suma además la incertidumbre macroeconómica: el mercado laboral es sólido, pero la inflación (índice PCE alrededor del 3,7% frente al objetivo del 2%) sigue ejerciendo presión sobre consumidores y empresas.

Destaco varias fechas clave que determinarán la dinámica del mercado en las próximas semanas. En primer lugar, el 11 de septiembre: la publicación del índice de precios al consumidor (IPC) de agosto. Este informe será el principal desencadenante del movimiento. Si la inflación resulta inferior a las previsiones, la probabilidad de una subida de tasas disminuirá y bitcoin podría volver rápidamente al rango de $80,000–84,000. Si los datos resultan "calientes", la probabilidad de endurecimiento podría aumentar al 70–80%, lo que hundiría las cotizaciones hacia el soporte clave de $74,000–75,000, y si se rompe, hacia $70,000–72,000.

Niveles clave y escenarios

Como escenario base, considero una consolidación en un rango amplio. Para moverse hacia el límite inferior de $74,000–75,000, se necesitaría una entrada en los ETF al contado de entre $400 y $800 millones. La recuperación hasta $80,000 sería posible con entradas de $800 millones a $1,200 millones, mientras que para un impulso hacia $84,000–85,000 se necesitarían ya $1,500–2,500 millones. Dado que en los diez días de negociación de agosto llegaron alrededor de $3,000 millones a los ETF, estas cifras parecen alcanzables, pero no garantizadas.

Merece especial atención la expiración de opciones del 25 de septiembre. Según la estructura del interés abierto, una parte significativa de los traders anticipa una caída de bitcoin hacia los $70,000. Esto crea el terreno para una mayor volatilidad y falsas rupturas en la segunda mitad del mes. Considero que esta fecha es crítica para determinar la tendencia a medio plazo.

Mi conclusión: septiembre difícilmente nos traerá un crecimiento vertiginoso hacia los $100,000, pero tampoco espero un escenario de colapso. Lo más probable es que veamos una negociación volátil en un rango con sesgo bajista en la primera mitad del mes y un intento de volver a $80,000+ en la segunda, siempre que los datos de inflación no traigan sorpresas desagradables. Los inversores deberían estar preparados para movimientos bruscos y no dejarse llevar por las emociones.