Sber lanza al mercado un instrumento fundamentalmente nuevo para clientes corporativos: pagos internacionales en criptomoneda. Ahora, una transferencia entre billeteras criptográficas toma solo unos minutos, y el costo promedio de la transacción es de alrededor del 0,3%, significativamente más bajo que las comisiones bancarias tradicionales.
Esta solución está disponible para todas las empresas que realizan actividades de comercio exterior, sin restricciones de monto mínimo. El sistema genera automáticamente toda la documentación necesaria para los bancos y el control de divisas, lo que elimina una parte considerable de la carga administrativa para las empresas.
Cómo funciona el nuevo servicio
El lanzamiento fue anunciado por el primer subdirector del consejo de administración de Sberbank, Alexander Vedyakhin, en el marco del Foro Económico Oriental. Según sus palabras, para los exportadores e importadores rusos, los pagos con criptomonedas abren el acceso a nuevos mercados y socios que antes eran inaccesibles debido a las restricciones. El proyecto piloto, que el Banco Central llevó a cabo desde septiembre de 2024 en un régimen legal experimental, confirmó una alta demanda de este tipo de soluciones.
Es importante señalar que este paso fue posible gracias a cambios sistemáticos en la legislación. A principios de agosto, el presidente de Rusia firmó una ley que regula la circulación de monedas digitales y define las reglas para el funcionamiento de criptobolsas, depositarios y corredores. La mayor parte de las normas entró en vigor el 1 de septiembre de 2026. Es precisamente en esta base legal en la que se apoya Sber.
El punto clave fue la exclusión de la prohibición de pagar bienes con criptomoneda: los legisladores sacaron de las restricciones los pagos por contratos de comercio exterior entre residentes y no residentes. Esto abre el camino al banco para realizar pagos transfronterizos sin riesgo de violar la ley.
La práctica de pagos con criptomonedas en contratos internacionales ya está ampliamente extendida en la Unión Europea, el Reino Unido, Hong Kong, los EAU, Irán, Japón, Turquía y varios otros países. Sber, en esencia, traslada a suelo ruso mecanismos probados por la práctica mundial.
Conexión con los planes anteriores de Sber
Los pagos internacionales no son el único paso del banco hacia el mercado criptográfico. Anteriormente, Sber ya había revelado planes para lanzar instrumentos vinculados a criptomonedas, y el volumen de inversiones de los clientes en dichos productos superó los 2 mil millones de rublos. El banco tiene la intención de ampliar su línea de bonos estructurados y AFD vinculados a BTC y ETH. Los pagos transfronterizos encajan lógicamente en esta estrategia: Sber pasa de productos de inversión a pagos prácticos para empresas.
Paralelamente, el banco está construyendo infraestructura comercial. Según Vedyakhin, Sber lanzará el comercio de criptomonedas y un depositario digital antes del 1 de diciembre de 2026. Esto dará a los inversores calificados un circuito bancario legal en lugar de plataformas extranjeras. Junto con los pagos internacionales, esto construye un ciclo completo: desde el comercio y el almacenamiento de activos hasta su uso en transacciones reales con socios extranjeros.
El banco también apuesta por la tecnología fuera del mercado criptográfico. En agosto, Sber presentó el agente de IA autónomo «GigaAgent», que gestiona el calendario, trabaja con documentos y prepara informes sin supervisión en cada paso. Este énfasis en la inteligencia artificial y los servicios digitales muestra que los pagos con criptomonedas son parte de una estrategia más amplia del banco para implementar nuevas tecnologías financieras para clientes corporativos.
Mi opinión: el lanzamiento de pagos criptográficos transfronterizos por parte de Sber no es solo otro producto, sino una señal de la madurez de la regulación rusa. El banco se integra sistemáticamente en la práctica internacional, donde la criptomoneda ya se ha convertido en una herramienta de trabajo para el comercio exterior. La cuestión ahora es la velocidad de escalamiento y la disposición de las empresas para hacer la transición a nuevas vías de pago.