La economía mundial está al borde de cambios tectónicos. Los motores de crecimiento tradicionales, que durante décadas alimentaron la expansión global, están agotando gradualmente su potencial. En estas condiciones, los Estados se ven obligados a buscar vectores de desarrollo fundamentalmente nuevos. Y, como muestran los últimos acontecimientos, Rusia ha encontrado su fórmula: la síntesis de digitalización, inteligencia artificial y una profunda sustitución de importaciones.
Nuevos puntos de crecimiento: desde los campos hasta la alta tecnología
En la reciente reunión de ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 en Washington, el jefe del Ministerio de Finanzas ruso, Antón Siluánov, señaló las prioridades clave para la economía nacional. No se trata solo de una modernización, sino de una reestructuración fundamental del modelo de crecimiento. La plataformización de los negocios, la automatización de la producción y la implementación generalizada de la IA son los tres pilares sobre los que se construirá la nueva realidad económica. Al mismo tiempo, la sustitución de importaciones abarca todo, desde la agricultura hasta los sectores tecnológicos más avanzados.
En el discurso se hizo especial hincapié en el clima de inversión. Siluánov destacó la eficacia de los incentivos fiscales: por cada rublo de apoyo presupuestario, el país recibe al menos un rublo de inversión privada. Este principio de "palanca presupuestaria" crea un poderoso efecto multiplicador, atrayendo fondos comerciales al sector real. Un recurso adicional fue la reducción de la carga administrativa: la disminución de las aprobaciones obligatorias en la construcción en dos tercios ya ha dado un impulso tangible al crecimiento del sector.
Desafíos globales y resiliencia rusa
En medio de la fragmentación geopolítica global y el crecimiento sin precedentes de la deuda pública (los gastos por su servicio aumentaron casi un 50% en cuatro años, y los países desarrollados destinan alrededor del 80% de los nuevos préstamos al refinanciamiento), Rusia muestra una dinámica segura. Es revelador que el PIB del país creciera un 0,6% interanual en el primer semestre, con una notable aceleración en el segundo trimestre. Los ingresos presupuestarios no relacionados con el petróleo y el gas aumentaron un 18,3% entre enero y julio, alcanzando los 17,5 billones de rublos, lo que refleja el crecimiento de la demanda interna y de los ingresos de los ciudadanos.
Es notable que incluso en el proceso presupuestario se estén comenzando a aplicar herramientas de inteligencia artificial, aunque la última palabra, por supuesto, sigue siendo humana. Al margen del G20, Siluánov también mantuvo una reunión bilateral con el jefe del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, para discutir cuestiones de cooperación en el marco del "G20".
Mi opinión: El énfasis en la transformación tecnológica y la inversión interna no es solo una medida anticrisis, sino una maniobra estratégica. En un contexto en el que las cadenas de suministro globales se están rediseñando, y las monedas digitales y la IA están cambiando la propia naturaleza de las relaciones financieras, la apuesta por la soberanía tecnológica parece la única opción correcta. Sin embargo, la prueba clave será la capacidad de convertir estas iniciativas en un crecimiento sostenible de la productividad laboral, y no solo en indicadores estadísticos.