Al analizar las últimas iniciativas del gigante de índices MSCI, llego a la conclusión de que los cambios propuestos en la metodología de selección de emisores plantean serias dudas en cuanto a su objetividad. Se trata de nuevos criterios que podrían alterar radicalmente la composición de las cestas de índices globales. En esencia, el regulador propone endurecer las reglas para las empresas cuyo negocio está significativamente diversificado más allá de su perfil principal.
La esencia de la iniciativa se resume en lo siguiente: si menos de la mitad de los activos de una empresa no están directamente relacionados con su actividad principal declarada, dicha organización puede ser sometida a una revisión adicional. En el peor de los casos, esto implica su exclusión de los índices. A primera vista, la lógica es comprensible: MSCI busca la pureza de los índices de referencia para que los inversores obtengan exactamente la exposición que esperan. Sin embargo, en la práctica, este enfoque perjudica a las empresas que diversifican conscientemente sus reservas.
Mi modelado de prueba de las nuevas reglas mostró que las principales afectadas son, sobre todo, Strategy (anteriormente MicroStrategy) y la japonesa Metaplanet, que utilizan activamente bitcoin como activo de tesorería. SharpLink, por su parte, ha sido incluida en la lista de vigilancia. Esto no es una casualidad, sino una señal sistémica: MSCI está discriminando de facto a los emisores que consideran los activos digitales parte de su estrategia financiera. En la propia Strategy ya han calificado esta postura de «discriminatoria y arbitraria», y me inclino a estar de acuerdo, dado que el criterio del 50% de los activos parece artificial y no tiene en cuenta las particularidades del gobierno corporativo moderno.
El proceso de consulta está abierto hasta el 30 de septiembre, y MSCI planea anunciar su decisión final antes del 16 de octubre. Esto da tiempo al mercado para una reacción consolidada. En mi opinión, si las nuevas reglas se adoptan sin enmiendas sustanciales, veremos un precedente en el que los fondos indexados comiencen a excluir artificialmente a empresas con una alta proporción de bitcoin en su balance. Esto no solo distorsionará la imagen real del mercado, sino que también creará una señal falsa para los inversores institucionales, que miran cada vez más hacia los activos digitales.
Mi conclusión experta: La iniciativa de MSCI parece un intento de contener la creciente influencia de las tesorerías de bitcoin, pero contradice el espíritu de neutralidad del mercado. Los inversores deberían seguir de cerca la evolución de los acontecimientos hasta mediados de octubre, ya que el resultado de esta lucha determinará con qué libertad podrán las empresas utilizar criptomonedas en el futuro sin riesgo de ser excluidas de los índices globales.