Tim Cook ha dejado oficialmente el cargo de director ejecutivo de Apple, cediendo las riendas a John Ternus. Esto no es solo un cambio de personal, sino el cambio de toda una era en la historia del gigante tecnológico. Phil Schiller, veterano de la compañía y responsable de marketing, también se ha apartado de las tareas operativas clave, lo que señala una profunda transformación en la estructura directiva.

Cook dirigió Apple durante casi 15 años, y ahora pasa a desempeñar el rol de presidente ejecutivo del consejo de administración. Su sucesor, Ternus, ha pasado 25 años en la compañía, llegando desde el sector de desarrollo de hardware. Sin embargo, el principal desafío para el nuevo director ejecutivo no será el hardware, sino la inteligencia artificial, donde Apple muestra un notable rezago frente a sus competidores.

Reorganización de personal y nuevo equipo

Phil Schiller, quien durante mucho tiempo fue responsable de la App Store y de la organización de las presentaciones de productos, ha renunciado a estas responsabilidades. Ahora, estas áreas serán gestionadas por el jefe de servicios, Eddy Cue, y la directora de comunicaciones, Kristin Huguet Quayle. Schiller conservará el título de Apple Fellow, pero dentro de la compañía este movimiento se interpreta como una preparación para su jubilación. Ternus ahora tiene la tarea de formar una nueva cultura de equipo y compensar la salida de profesionales experimentados, lo que siempre supone un estrés para cualquier corporación.

La principal tarea: las ventas del iPhone

Alex Kantrowitz, fundador de Big Technology, destacó en CNBC que la tarea prioritaria de Ternus no está relacionada con la inteligencia artificial. «En primer lugar, necesita vender el iPhone. Debe vender el iPhone», afirmó el experto. Y esta declaración tiene una base sólida: en el último trimestre, los ingresos por iPhone crecieron un 21%, lo que en el último año ha elevado las acciones de Apple un 37%. Este indicador es el motor clave de la capitalización de la compañía.

Sin embargo, Ternus tendrá que equilibrarse al límite: los precios de los chips de memoria están subiendo, lo que crea un riesgo para los márgenes. El nuevo líder mira hacia el futuro con dos apuestas: el iPhone plegable y el renovado asistente de voz Siri basado en el modelo Gemini. Así, Ternus intenta demostrar que Apple sigue siendo capaz de lograr avances tecnológicos y puede reducir la brecha en la carrera de la inteligencia artificial.

Reacción del mercado y perspectivas

El lunes, las acciones de AAPL cayeron hasta los $313, pero hacia la tarde recuperaron parcialmente posiciones. La negociación cerró en los $316,85, un 0,89% por debajo del cierre del viernes ($319,70). Los inversores en la red social X notaron un aumento de la volatilidad en el momento de la transición de poder. A pesar de la caída, los títulos de Apple han subido alrededor de un 37% en el año. El precio aún no alcanza el máximo histórico establecido en julio, cuando la capitalización se acercó brevemente a los $5 billones.

Si Ternus podrá convertir la potencia de ingeniería de Apple en un avance en el mercado de la IA, lo mostrará la presentación del 9 de septiembre, donde se espera el anuncio del iPhone plegable.

Mi opinión: El cambio de liderazgo en Apple siempre es una señal para el mercado, pero en este caso, los inversores, a juzgar por la reacción moderada, están descontando más la continuidad de la estrategia que una revolución. El riesgo clave para Ternus no es tanto el rezago tecnológico en IA, sino la capacidad de mantener el poder de fijación de precios del iPhone en un contexto de crecientes costos de componentes. Si logra combinar la innovación en «hardware» con una monetización agresiva de los servicios de IA, las acciones tienen potencial para un nuevo impulso hacia los $5 billones de capitalización.