El panorama financiero se prepara para un cambio tectónico: los principales bancos mundiales, incluidos Bank of America, Goldman Sachs y Citi, han decidido formar una empresa conjunta destinada a la emisión de stablecoins. Esto no es solo un experimento, sino un movimiento estratégico que podría reconfigurar el equilibrio de poder en el mercado de activos digitales.
Consorcio de 21 actores
En la iniciativa, además de los gigantes mencionados, participan Capital One, Fidelity Investments, PNC Financial Services, Scotiabank, TD Bank Group, Wells Fargo, WisdomTree, así como pesos pesados europeos y asiáticos: Santander, BBVA, Commerzbank, Crédit Agricole, Deutsche Bank, Lloyds Banking Group, Rabobank, UBS, MUFG Bank y Standard Bank. La lista completa la cierra Sirius International Holding. La creación de la nueva empresa está prevista para la segunda mitad de 2026, sujeto al cumplimiento de todos los procedimientos regulatorios.
Hoja de ruta: primero el dólar, luego el euro
El primer producto del consorcio será una stablecoin vinculada al dólar estadounidense, cuyo lanzamiento se espera en la primera mitad de 2027. Esto es solo el punto de partida. El siguiente paso lógico, en mi opinión, será la emisión de un token respaldado por el euro, lo que permitirá a los bancos atender transacciones en las principales monedas mundiales y fortalecer su posición en el mercado transfronterizo.
Los desarrolladores del proyecto apuestan por la versatilidad: los tokens se planean utilizar para pagos internacionales, liquidaciones de activos digitales, así como en los segmentos mayorista, institucional y minorista. Es fundamental que la iniciativa se diseñe desde el principio teniendo en cuenta los requisitos de la ley estadounidense GENIUS Act y el reglamento europeo MiCA. Esto es una señal al mercado: los bancos pretenden jugar según las reglas, no al margen de ellas.
De la cautela a la acción
Es notable que aún en 2022, representantes de Goldman Sachs declararon públicamente que no tenían planes inmediatos de emitir una stablecoin, aunque estaban estudiando esa posibilidad. Han pasado tres años y vemos un cambio radical de rumbo. El mercado ha madurado y la incertidumbre regulatoria, que antes frenaba a los actores tradicionales, está dando paso gradualmente a marcos legales claros.
Sin embargo, los detalles permanecen fuera de escena. No se ha elegido la cadena de bloques específica para el futuro activo, no se han revelado la estructura de reservas ni el mecanismo de reembolso, tampoco el esquema de gobernanza del nuevo emisor. Estos aspectos serán clave para evaluar la fiabilidad y competitividad del proyecto.
En medio de estas noticias, cabe recordar también el proyecto europeo Qivalis, cuyo número de participantes alcanzó recientemente los 37 bancos. Prepara su propia stablecoin regulada vinculada al euro. Observamos la formación de dos polos poderosos —el del dólar y el del euro—, lo que inevitablemente intensificará la competencia y, en última instancia, acelerará la adopción institucional de las monedas digitales.
Mi comentario: La unión de competidores como Bank of America y Citi en un mismo proyecto blockchain es un caso sin precedentes. Es un reconocimiento claro de que el futuro de las liquidaciones financieras está en el dinero programable. Sin embargo, el éxito dependerá no de la cantidad de participantes, sino de la capacidad del consorcio para ofrecer un producto verdaderamente líquido y tecnológicamente avanzado, capaz de competir con stablecoins ya consolidadas como USDC o USDT.