Los principales actores del mercado de criptomonedas — Grayscale, Andreessen Horowitz (a16z) y Crypto Council for Innovation — han enviado a la Comisión de Bolsa y Valores de EE. UU. (SEC) una posición colectiva que cuestiona la conveniencia de una regulación unificada para todos los nuevos productos cotizados en bolsa (ETP). En lugar de restricciones genéricas, insisten en un análisis detallado de cada instrumento, teniendo en cuenta su arquitectura interna y su perfil de riesgos.

El argumento clave de la industria es que la aplicación mecánica de reglas creadas para empresas de inversión tradicionales a productos cuyos activos subyacentes no son valores podría distorsionar la competencia del mercado y frenar la innovación. Este enfoque, en mi opinión, ignora la diferencia fundamental entre, por ejemplo, un ETF basado en bitcoin físico y estructuras respaldadas por instrumentos derivados, cuyos riesgos operativos y de contraparte no son comparables.

Propuestas concretas: velocidad y confidencialidad

En la carta también se plantea la cuestión de la previsibilidad del proceso regulatorio. Las empresas proponen que la SEC implemente plazos claros para la revisión de solicitudes, así como la legalización de un mecanismo de aprobación previa confidencial de la documentación antes de la presentación oficial. Esto permitiría a los emisores evitar errores públicos y ajustar la estructura de los productos sin dañar su reputación, algo especialmente crítico en el volátil mercado de activos digitales.

La postura de los participantes del mercado es bastante racional: intentar encajar toda la diversidad de productos cripto en el lecho de Procusto de las normas antiguas solo generaría incertidumbre legal. Sin embargo, desde mi punto de vista experto, es poco probable que la SEC opte por una individualización total, ya que sobrecargaría sus recursos. Un escenario más realista sería un compromiso: la creación de un número limitado de categorías de ETP con requisitos diferenciados, pero sin una vinculación estricta al estatus del activo subyacente como valor. La batalla por la flexibilidad apenas comienza, y su resultado determinará la rapidez con la que el mercado estadounidense pueda absorber nuevas oleadas de capital institucional en el ámbito cripto.