La cuestión de por qué los reguladores de todo el mundo se resisten con tanta insistencia a la adopción de criptomonedas privadas ha vuelto a estar en el centro del debate. En esta ocasión, el director de un importante banco ruso ha dejado clara su postura, afirmando que, a pesar de su actitud positiva hacia los activos digitales en general, las monedas descentralizadas representan una amenaza directa para el sistema financiero establecido.

Hablando en una de las sesiones del Foro Económico Oriental, el banquero explicó que la raíz del conflicto reside en el ámbito del control. Los bancos centrales y las autoridades financieras construyen sus políticas sobre la gestión de los agregados monetarios y los tipos de interés clave. La existencia de un mercado paralelo y no regulado que no obedece a estas palancas se percibe automáticamente como un desafío a su monopolio. Esta es una reacción totalmente lógica: nadie renunciará voluntariamente a las herramientas de gestión económica.

Los bancos no morirán, pero se adaptarán

Curiosamente, el mismo ponente disipó los mitos populares sobre la inminente desaparición de la banca tradicional. Hace dos décadas, en la época de Silicon Valley, los expertos predecían que blockchain desplazaría por completo a los bancos. Sin embargo, como ha demostrado la práctica, estas predicciones no se han cumplido. Los pagos siguen pasando por el sistema bancario y, recientemente, incluso se ha observado un aumento en la proporción de efectivo. Esto sugiere que la tecnología por sí sola no puede destruir instituciones si estas están dispuestas a evolucionar.

Estrategia: no lucha, sino absorción

En lugar de una prohibición directa, los actores más grandes eligen una estrategia más inteligente: la integración. Los grandes bancos ya están preparando la base técnica para pagos transfronterizos en criptomonedas, contando con una dura competencia por este mercado. Los primeros clientes serán los mineros y los importadores. La misma lógica se observa con respecto a las grandes stablecoins en rublos, que los reguladores prefieren pasar por alto en silencio, protegiendo así su propia moneda digital de la competencia.

Esta tendencia tiene un carácter global. En el extranjero, las instituciones financieras también se están uniendo en alianzas para crear sus propias redes blockchain para stablecoins y depósitos tokenizados. Mientras tanto, las primeras pruebas muestran que las monedas estables aún no ofrecen una ventaja convincente en costos sobre los canales tradicionales.

Mi opinión: Estamos presenciando el clásico proceso de cooptación de una tecnología revolucionaria. Los bancos no pueden vencer a las criptomonedas en campo abierto, por lo que buscan domesticarlas e integrarlas en su infraestructura. Para el mercado, esto significa que la era de la anarquía total está llegando a su fin, y está siendo reemplazada por un mundo financiero digital regulado e institucionalizado, donde bitcoin y sus similares desempeñarán el papel que los actores centralizados les asignen.