El sector tecnológico chino está al borde de un cambio fundamental. Contrariamente a la coyuntura actual, donde los proveedores de hardware capturan la mayor parte del margen en el ámbito de la inteligencia artificial, en solo dos o tres años el equilibrio de poder podría cambiar drásticamente. Las plataformas de internet con una enorme base de usuarios comenzarán a acumular la mayor parte de las ganancias de la IA, pero solo si se relajan las restricciones de exportación sobre chips e infraestructura.
Mi evaluación de la situación coincide con la opinión de los principales analistas: actualmente el mercado se topa con una escasez de capacidad computacional, lo que coloca al "hardware" en una posición privilegiada. Sin embargo, en cuanto las cadenas de suministro se normalicen, el poder de fijación de precios fluirá inevitablemente hacia las plataformas que poseen datos, audiencia y canales de distribución. Este es un escenario clásico de monetización que ya hemos observado en otros ciclos tecnológicos.
El precio de la carrera por la IA
La actividad inversora de los gigantes chinos habla por sí sola. El ejemplo de Alibaba es revelador: los gastos de capital en el segundo trimestre casi se triplicaron, alcanzando los 52.800 millones de yuanes (7.860 millones de dólares). Al mismo tiempo, el flujo de caja libre de la empresa se volvió negativo por primera vez, con -13.800 millones de yuanes (2.050 millones de dólares). La salida trimestral de fondos más que se duplicó en términos interanuales, llegando a 44.700 millones de yuanes (6.650 millones de dólares), y los gastos totales ascendieron a 67.700 millones de yuanes (10.070 millones de dólares).
El mercado recibe estas inyecciones con cautela, especialmente en medio de la desaceleración del entorno macroeconómico en el segundo semestre. El gasto anual de las empresas tecnológicas chinas en IA ya equivale a su flujo de caja de un año y medio. Es una apuesta agresiva, pero necesaria para sobrevivir en la lucha competitiva.
La eficiencia como baza
Es notable que el gasto total de las empresas chinas en IA represente solo una séptima parte del desembolso de sus competidores estadounidenses. La brecha se explica por el acceso limitado a los chips extranjeros más avanzados y por la menor escala de sus negocios. Sin embargo, esto tiene un lado positivo: el costo de entrenamiento de los modelos chinos es inferior al 10% del nivel de los líderes globales, y el precio promedio de sus API es menos del 20% de los equivalentes internacionales.
Desde mi punto de vista experto, a mediano plazo el factor decisivo no será el volumen de inversión de capital, sino la capacidad de las plataformas para monetizar eficazmente su audiencia. Las empresas chinas ya han demostrado que saben alcanzar objetivos con recursos mínimos. En cuanto se eliminen las restricciones de infraestructura, su ventaja competitiva en eficiencia podría convertirse en un argumento decisivo en la carrera global de la IA. La cuestión es solo cuán rápido la coyuntura política permita que este potencial se materialice.