Los mercados de predicción son, quizás, el fenómeno más destacado del actual ciclo cripto y financiero. Pero mientras los traders debaten sobre la probabilidad de uno u otro evento, Donald Trump Jr. ha encontrado la manera de superar al propio sistema. Su fondo de capital de riesgo, 1789 Capital, invirtió $300 millones en una ronda de Polymarket, valorando la plataforma en $21 mil millones. Al mismo tiempo, es asesor estratégico remunerado y accionista de su competidor directo — Kalshi, cuyo valor se ha disparado hasta los $22 mil millones.

En esencia, estamos presenciando una situación única: una figura clave de la élite política estadounidense ahora tiene un incentivo financiero en el éxito de ambos bandos enfrentados. Esto no es solo una diversificación de cartera, sino una jugada estratégica que lo hace inmune al resultado de la batalla por la cuota de mercado.

Doble fondo: asesor de dos bandos competidores

Todo comenzó en enero de 2025, cuando Trump Jr. ocupó un puesto remunerado como asesor de estrategia en Kalshi. Ya siete meses después, en agosto, se unió al consejo asesor de Polymarket, y su fondo se convirtió en uno de los inversores ancla. Así, asesora simultáneamente a dos plataformas que libran una feroz lucha por los mismos usuarios y por el derecho a establecer las reglas del juego en el mercado de apuestas políticas.

El evidente conflicto de intereses no ha pasado desapercibido. En respuesta a las solicitudes de los medios, los representantes de Kalshi se apresuraron a asegurar que Trump Jr. se dedica exclusivamente a la estrategia de marketing y no aborda cuestiones regulatorias. Sin embargo, esta declaración parece extremadamente ingenua, dado su cabildeo directo de los intereses de la industria ante los reguladores.

Cabildeo en la sombra y batallas legales

Según los datos que tengo, Trump Jr. convenció personalmente a los fiscales generales republicanos para que dejaran de presionar a las plataformas de apuestas. Afirmó que la campaña en su contra fue iniciada por las empresas de juego tradicionales para proteger su negocio. Esto ocurrió en medio de las demandas presentadas por la CFTC contra nueve estados, intentando bloquear sus intentos de regular los mercados de predicción a nivel local.

La situación se volvió especialmente tensa en Arizona, donde se abrió un caso penal contra Kalshi por servicios de juego ilegales. Es revelador que ocho de los nueve estados que intentan sofocar la industria estén liderados por demócratas. Esto convierte la lucha por los mercados de predicción en parte de un gran juego político, donde lo que está en juego no son solo valoraciones de miles de millones, sino también el control sobre una nueva clase de instrumentos financieros.

El propio presidente Trump, en mayo, calificó los mercados de apuestas como un nuevo producto financiero y se mostró a favor de mantener el control de la CFTC sobre ellos. Así, los intereses de la familia Trump ahora están indisolublemente ligados al destino de ambas plataformas: cualquier derrota de una de ellas en los tribunales o en la batalla regulatoria afectará al negocio familiar en su conjunto.

Mi conclusión: Esta situación es el ejemplo más claro de cómo el capital político se convierte en capital financiero. Trump Jr. ha construido una posición de cobertura perfecta, pero para el mercado es una señal alarmante. La concentración de tan gran influencia en manos de una sola familia, aunque sea de forma indirecta, socava el propio principio de descentralización sobre el que deberían construirse estas plataformas. Los reguladores deberían examinar detenidamente no solo la pureza legal de las transacciones, sino también el aspecto ético de tal simbiosis entre poder y capital.