La implementación del rublo digital se convertirá en un serio desafío para el sector bancario. Mi análisis muestra que los ingresos por comisiones de las entidades de crédito podrían reducirse en más de 100 mil millones de rublos anuales. La razón es la transición masiva de los clientes a la nueva forma de moneda nacional, lo que afectará directamente a las operaciones de adquirencia.

Riesgos clave para los bancos

Según mis cálculos, este escenario es real si el rublo digital alcanza una participación del 14% del volumen total de pagos no monetarios. La mayor carga recaerá sobre los ingresos por comisiones: cuantos más pagos se trasladen al nuevo sistema, menos operaciones con tarjetas quedarán, de las cuales los bancos obtienen ganancias hoy en día. Incluso teniendo en cuenta una compensación parcial por parte del operador de la plataforma, las pérdidas superarán igualmente los 100 mil millones de rublos al año.

El riesgo de fuga de liquidez merece especial atención. Con el límite actual de recarga de la billetera para ciudadanos de 300 000 rublos al mes, la retirada de fondos de las cuentas bancarias podría alcanzar el 10% en cinco años. Esto aumentará la presión sobre el costo de financiación y el margen. Estimo la magnitud de la posible fuga basándome en los datos del Banco Central: al 1 de julio de 2026, el volumen de fondos en las cuentas de los ciudadanos supera los 67 billones de rublos, lo que equivale a una fuga anual de 1 a 1,5 billones de rublos. Para las pequeñas entidades de crédito, esto supondrá una carga significativa.

Perspectivas y escenarios

Dependiendo del escenario, en cinco a siete años el rublo digital podría ocupar entre el 5% y el 30% del volumen de pagos no monetarios. Sin embargo, en los próximos uno o dos años, el instrumento no ganará una popularidad significativa. Esto significa que el camino hacia la rentabilidad será largo, especialmente para los bancos pequeños. Las limitaciones técnicas, como la indisponibilidad de la billetera para los propietarios de iPhone debido a la negativa de Apple a admitir aplicaciones, también frenan el ritmo de implementación.

En Goznak, por ejemplo, no esperan un impacto serio en la circulación de efectivo: el rublo digital complementará los billetes, no los reemplazará. VTB tampoco ve riesgos para la liquidez al inicio, pero esto es solo una visión a corto plazo. El regulador, por su parte, destaca la protección de los fondos: las operaciones con el rublo digital están cubiertas por el secreto bancario, y los propios fondos no pueden ser congelados, lo que aumenta el atractivo del instrumento para los ciudadanos.

Mi opinión experta: los bancos deberían prepararse para cambios estructurales desde ya. La fuga de pasivos y la reducción de los ingresos por comisiones son consecuencias inevitables de la digitalización, y aquellos que no adapten su modelo de negocio corren el riesgo de quedar entre los rezagados.