El mercado espera del Banco de Rusia no un movimiento directo a la baja en la tasa clave, sino una serie de pasos medidos con pausas para evaluar el efecto. Esta postura fue expresada por el presidente de Sberbank, German Gref, al intervenir en el Foro Económico Oriental. Según su evaluación, el regulador necesitará «pausas tácticas» para analizar los factores acumulados antes de cada decisión posterior.

En Sber no esperan un rápido abaratamiento del dinero este año. El banco mantiene su pronóstico de una tasa clave promedio de 13–13,5% al cierre del año, admitiendo al mismo tiempo la posibilidad de pausas temporales en el ciclo de flexibilización. Gref subrayó: la tasa de interés real sigue siendo bastante alta, por lo que el Banco Central tiene margen de maniobra, pero no conviene apresurarse a utilizarlo.

La cautela como nueva tendencia

Las declaraciones del presidente de Sberbank coinciden con las últimas señales del propio regulador. En la reunión del 24 de julio, el consejo de administración redujo la tasa del 14,25% al 14% anual; sin embargo, ya a finales de agosto el Banco Central habló de un estrechamiento del espacio para una mayor flexibilización. Es más, la presidenta del Banco de Rusia, Elvira Nabiúllina, no descartó anteriormente incluso un aumento de la tasa en caso de que se materialicen los riesgos proinflacionarios.

Es notable que los pronósticos de Sber y del Banco Central sobre cifras concretas difieran. El regulador, en sus últimos materiales, contempla una tasa promedio del 14,5–14,6% para 2026, mientras que Sber espera valores más bajos. Esta brecha demuestra claramente cuán diferente evalúan los participantes del mercado la velocidad del retorno de la inflación al objetivo del 4%.

Escenarios hasta 2029: del aterrizaje suave a la tormenta severa

El propio Banco de Rusia, en el proyecto de Principales Directrices de la Política Monetaria, presentó cuatro variantes de evolución de los acontecimientos hasta 2029. En el escenario base, la tasa en 2027 desciende al 10,5–12,5% y la inflación se consolida en el objetivo. Sin embargo, en el escenario de riesgo el panorama es opuesto: la tasa podría dispararse al 19–21% y la inflación acelerarse al 11–13%.

El presidente del comité de la Duma Estatal para el mercado financiero, Anatoli Aksakov, también advirtió sobre una probable pausa en la reunión de septiembre. Según su evaluación, una reducción al 13% o menos hacia fin de año es posible, pero no constituye el escenario base. Para ese desenlace se requiere la estabilización del mercado de combustibles y la ausencia de efectos secundarios consolidados derivados del aumento de los precios de la gasolina, el debilitamiento del rublo y la indexación de las tarifas de servicios públicos en unas expectativas inflacionarias elevadas.

Mi opinión: El mercado se va acostumbrando gradualmente a la idea de que el ciclo de flexibilización será más largo y sinuoso de lo previsto anteriormente. La pausa en septiembre no es un giro en la política, sino más bien una precaución adicional. Para el mercado de criptomonedas, sensible a la liquidez global, la tasa clave rusa sigue siendo un factor secundario, pero la señal de que se mantienen condiciones monetarias restrictivas en una de las mayores economías del mundo añade nerviosismo al panorama general de riesgo.