El presidente de Sberbank, German Gref, admitió que el Banco de Rusia podría tomar «pausas tácticas» en el proceso de reducción de la tasa clave. La corporación financiera mantiene su pronóstico de tasa para fin de año en el nivel del 13–13,5%, lo que indica un optimismo cauteloso en las expectativas del mercado.
Esta declaración se realizó en el marco del Foro Económico Oriental (VEF), donde se discutieron las futuras orientaciones de la política monetaria. La próxima reunión del consejo de administración del regulador está programada para el 11 de septiembre, y será precisamente esta la que sirva como indicador clave del sentimiento del Banco Central.
La cautela como nueva tendencia
En mi opinión, las palabras de Gref reflejan la situación real: la tasa de interés real sigue siendo bastante alta, lo que otorga al regulador espacio para maniobrar, pero no para decisiones apresuradas. En Sberbank no esperan un movimiento directo a la baja; más bien, se trata de una trayectoria gradual con posibles pausas.
El presidente del banco explica esta cautela por la necesidad del Banco Central de sopesar cada paso. El regulador necesita tiempo para evaluar el conjunto de factores —desde las expectativas de inflación hasta los shocks externos— antes de tomar una decisión sobre un mayor alivio. Precisamente por ello, en Sberbank contemplan pausas en el movimiento descendente de la tasa.
Esta posición coincide con las últimas señales del propio regulador. En la reunión del 24 de julio, el consejo de administración redujo la tasa del 14,25% al 14% anual; sin embargo, a finales de agosto, el Banco Central declaró que se había estrechado el espacio para un mayor alivio. Es notable que la presidenta del Banco de Rusia, Elvira Nabiúllina, no haya descartado previamente incluso un aumento de la tasa — ese escenario sigue sobre la mesa en caso de un deterioro de la dinámica inflacionaria.
Divergencia de pronósticos y escenarios del Banco Central
Es interesante que los pronósticos de Sberbank y del regulador sobre cifras concretas difieran. El banco espera una tasa del 13–13,5% al cierre del año, mientras que el propio Banco Central proyecta un 14,5–14,6% para 2026. Esta brecha demuestra claramente cuán diferente evalúan los participantes del mercado la velocidad del retorno de la inflación al objetivo del 4%.
Sobre una posible pausa en la reducción de la tasa en septiembre también advirtió el presidente del comité de la Duma Estatal para el mercado financiero, Anatoli Aksakov. No descartó una pausa en la próxima reunión, señalando que la tendencia a largo plazo hacia el abaratamiento del dinero permanece sin cambios. Según su evaluación, una reducción de la tasa al 13% o menos hacia fin de año es posible, pero no constituye el escenario base — para ello se necesita la estabilización del mercado de combustibles y la ausencia de efectos secundarios consolidados por el aumento de los precios de la gasolina y el debilitamiento del rublo.
El propio regulador, en el proyecto de Direcciones Principales de la Política Monetaria, presentó cuatro escenarios de evolución hasta 2029 — desde el base hasta el de riesgo. En el escenario base, la tasa en 2027 desciende al 10,5–12,5%, y la inflación se consolida en torno al objetivo del 4%. En el escenario de riesgo, el panorama es inverso: la tasa en 2027 podría elevarse al 19–21%, y la inflación acelerarse al 11–13%.
Tal dispersión explica por qué en Sberbank hablan precisamente de pausas tácticas — al regulador le importa preservar espacio para maniobrar ante cualquier evolución de los acontecimientos.
Mi conclusión: el mercado se encuentra en una fase de adaptación a la nueva realidad, donde el dinero barato no regresará rápidamente. Los inversores deberían incorporar en sus estrategias la volatilidad de la tasa y no contar con una reducción lineal — las pausas se convertirán en la norma, no en la excepción.