Google ha reducido el umbral de ataque a Ethereum en 20 veces, pero la defensa ya se está preparando.
La amenaza cuántica para las criptomonedas ha dejado de ser teórica. En marzo de 2026, Google Quantum AI publicó una investigación que cambia radicalmente la percepción sobre la seguridad de Ethereum. Según los nuevos datos, para vulnerar el esquema de firma electrónica que protege cada cuenta de la red se necesitarán aproximadamente 20 veces menos recursos computacionales de lo que se creía anteriormente. Si antes las estimaciones hablaban de decenas de miles de cúbits lógicos, ahora ese umbral se ha reducido a 1.200.
¿Por qué es esto crítico para Ethereum?
La seguridad de Ethereum se basa en el algoritmo ECDSA (Firma Digital de Curva Elíptica). Cuando un usuario envía una transacción, su clave pública queda disponible en la red. Una computadora cuántica lo suficientemente potente podría calcular a partir de ella la clave privada y vaciar la billetera. Los sistemas cuánticos actuales aún no son capaces de hacerlo, pero 1.200 cúbits lógicos ya no son ciencia ficción, sino un objetivo concreto para los ingenieros.
Es importante entender que aproximadamente el 0,1% de los fondos en la red Ethereum se encuentran en direcciones con claves públicas expuestas. Estas billeteras ya son vulnerables hoy. La amenaza no solo afecta a los tenedores de activos, sino también a los validadores, las garantías de disponibilidad de datos y los sistemas de prueba de conocimiento cero en los que se basan la mayoría de los protocolos rollup. Toda esta infraestructura se apoya en matemáticas que una computadora cuántica lo suficientemente potente podría romper.
¿Qué está haciendo el equipo de Ethereum?
La Fundación Ethereum no se queda de brazos cruzados. En enero de 2026 se formó un equipo independiente de Seguridad Post-Cuántica bajo la dirección de Tom Coratje. Trabaja de forma completamente abierta: todos los resultados están disponibles en el sitio web del proyecto. Uno de los investigadores clave, Justin Drake, considera la protección contra la amenaza cuántica como una de las principales tareas estratégicas.
La Fundación anunció el Poseidon Prize: un premio de 1 millón de dólares por soluciones innovadoras en criptografía basada en funciones hash. Estos desarrollos se apoyan en tres estándares de criptografía post-cuántica aprobados por el NIST en agosto de 2024.
A corto plazo se considera el EIP-8141, un estándar que implementa la abstracción de cuentas a nivel de red y otorga a cada usuario el derecho de elegir su propio esquema de firma. Se planea someter este estándar al hard fork Hegota, programado para la segunda mitad de 2026.
Ethereum espera completar la reestructuración técnica aproximadamente para 2029, el mismo horizonte que Google ha trazado para sus sistemas. Para quienes quieran protegerse desde ya, el proyecto Kohaku de la Fundación es adecuado. Permite crear una cuenta inteligente resistente a cuánticos basada en el estándar ERC-4337, que se apoya en la abstracción de cuentas. No se necesita un hard fork para ello, y el costo del procedimiento es de aproximadamente $0,07 en la red de prueba de primera capa.
El resto de la industria blockchain
Ninguna de las grandes blockchains ha respondido a la amenaza como lo ha hecho Ethereum. Bitcoin, Solana y otras enfrentan vulnerabilidades similares: el esquema de firmas ECDSA se utiliza en toda la industria. Pero ningún proyecto ha formado un equipo independiente de seguridad post-cuántica ni ha presentado un plan de acción comparable.
La cifra de 1.200 cúbits aún no es una sentencia: para que el equipo cuántico alcance este nivel, es necesario resolver serios desafíos de ingeniería. Pero la reducción de la estimación de riesgo en 20 veces, y además como resultado de uno de los programas cuánticos más avanzados del mundo, no es una señal que el resto del mercado pueda seguir postergando.
Opinión de experto: Mientras Ethereum demuestra un enfoque proactivo, las demás redes corren el riesgo de ser sorprendidas. Un mercado que ignora la amenaza cuántica podría enfrentar una crisis de confianza mucho antes de que las computadoras cuánticas se conviertan en realidad.