Bitcoin ha tocado fondo en la zona de los $60,000: el CEO de Coinbase pronostica un cambio de tendencia
El CEO de Coinbase, Brian Armstrong, ha reafirmado su inquebrantable fe en bitcoin, calificándolo como el «nuevo oro digital». Según sus palabras, mantiene una posición larga en el activo a pesar de la turbulencia actual del mercado.
En su reciente declaración, Armstrong se pronunció directamente sobre la volatilidad reciente, señalando que el sentimiento de los inversores, como es habitual, oscila entre extremos. Destacó que la situación actual es una repetición de un escenario bien conocido de ciclos pasados. En su opinión, las fluctuaciones a corto plazo no alteran las expectativas a largo plazo sobre la dinámica de bitcoin.
Ciclo cuatrienal y suelo local
Armstrong adjuntó a su publicación un gráfico titulado «Ciclos cuatrienales de bitcoin». En él se observan claramente fases alternas de crecimiento y caída desde 2011, cada una con una duración aproximada de dos años. A mediados de 2026, el gráfico muestra un signo de interrogación. Armstrong considera que la situación actual encaja en el escenario familiar para los inversores y no contradice la lógica del movimiento del mercado a largo plazo. Sugirió que bitcoin posiblemente ya ha encontrado su suelo de precio, pero se abstuvo de conclusiones definitivas.
Este año, el debate en torno al análisis del ciclo cuatrienal se ha intensificado. El analista Benjamin Cowen, por ejemplo, cree que el patrón sigue funcionando y espera un probable suelo no antes del cuarto trimestre de 2026. Otros expertos señalan que el capital institucional y la entrada de fondos en los ETF al contado han acelerado notablemente las fases habituales de crecimiento y caída, alterando la ciclicidad tradicional.
Armstrong ya había mantenido esta visión sobre los ciclos de bitcoin. Anteriormente explicó por qué bitcoin es importante para la economía de EE. UU., calificando al activo no solo como una herramienta de comercio, sino también como un medio de preservación de valor.
Mirada hacia 2030 y rol fundamental
Armstrong también criticó los pronósticos bajistas sobre el precio actual de bitcoin. Según él, en los últimos meses han crecido notablemente las stablecoins, los mercados de predicción y los instrumentos derivados, aunque el propio BTC sigue bajo presión. La industria, en su opinión, ha superado hace tiempo los límites de un solo bitcoin, pero muchos participantes del mercado aún no lo han percibido.
Al mismo tiempo, destacó el rol fundamental de bitcoin. La caída actual, según Armstrong, es solo uno de muchos ciclos, y la importancia del activo sigue siendo la misma. Esto coincide con sus pronósticos de larga data: tarde o temprano, bitcoin valdrá millones de dólares.
El optimismo de Armstrong no se limita al precio. Está convencido de que para 2030, el 10% de la economía mundial funcionará con criptomonedas. La base del pronóstico es una idea simple: bitcoin sigue siendo la infraestructura digital fundamental, y los saltos a corto plazo en su cotización no cambian eso.
«Como siempre, soy optimista: creo que para 2030 el precio será significativamente más alto, y sigo creyendo en bitcoin», subrayó el empresario.
Si el nivel señalado por Armstrong se mantendrá, quedará claro a medida que se desarrolle la situación macroeconómica en el segundo semestre de 2026. Su publicación generó un notable impacto, lo que indica la atención que los participantes del mercado prestan a las opiniones de figuras clave de la industria.
Comentario analítico de Cryptalist: La declaración de Armstrong no es solo un apoyo emocional, sino una señal clara para los inversores institucionales. Señala acertadamente que la infraestructura en torno a BTC (ETF, stablecoins, derivados) es mucho más madura que en ciclos anteriores. Sin embargo, agregaría que precisamente esta «madurez» podría suavizar tanto la profundidad de la caída como la altura del crecimiento posterior. Un suelo en $60,000 es un escenario realista, pero para confirmarlo, el mercado necesita consolidarse por encima de ese nivel en medio de la incertidumbre macroeconómica.