El acuerdo de Trump con Irán frente al pacto nuclear de Obama: dos enfoques fundamentalmente distintos para la resolución
Donald Trump ha firmado un acuerdo con Irán que detiene un conflicto de casi cuatro meses y reabre el estrecho de Ormuz. Sin embargo, el nuevo documento difiere radicalmente del Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA) firmado por Barack Obama en 2015. Las diferencias no solo afectan a la táctica, sino también a la propia filosofía de las negociaciones.
Secuencia de acciones: diplomacia frente a presión de fuerza
El JCPOA de Obama unió a Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Rusia, China y la Unión Europea. La estrategia se basaba en la moderación: Teherán recibía la eliminación de algunas sanciones a cambio de restricciones verificables en su programa nuclear. El acuerdo tenía una duración mínima de diez años, con un debilitamiento gradual de los límites.
Trump eligió un camino fundamentalmente diferente. Abandonó el acuerdo en 2018, impuso un régimen de máxima presión y regresó a las negociaciones solo después de los recientes ataques contra Irán. La diferencia clave radica en la secuencia: Obama comenzó con la diplomacia, mientras que Trump apostó por la presión económica y militar.
El nuevo memorando establece un alto el fuego de 60 días, mientras que la discusión sobre el programa nuclear se pospone a la siguiente etapa. El documento de Obama tenía unas 159 páginas y se desarrolló durante unos dos años. Trump llegó a un acuerdo mucho más rápido con la mediación de Catar y Pakistán.
La cuestión del enriquecimiento de uranio: del compromiso a la prohibición
El JCPOA permitía a Irán enriquecer uranio en su territorio con un límite del 3,67% durante 15 años. El documento establecía un límite de 5.060 centrifugadoras en funcionamiento y reservas de uranio de no más de 300 kg bajo estricto control de inspectores. Estos marcos aumentaban el período necesario para crear un arma nuclear de dos o tres meses a un año.
Sin embargo, las restricciones no eran eternas: después de 10 años comenzaban a eliminarse los límites a las centrifugadoras, y tras 15 años se suavizaban las condiciones de enriquecimiento. Esta parte del acuerdo fue la más criticada por los opositores al JCPOA.
Trump optó por el endurecimiento. Su equipo buscó una prohibición total o restricciones severas al enriquecimiento de uranio en Irán e insistió en plazos más largos y estrictos. Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo en 2018, los límites dejaron de aplicarse. En mayo de 2025, el OIEA registró reservas de más de 400 kg de uranio enriquecido al 60%, mucho más de lo permitido por los términos del acuerdo.
Con tales volúmenes, la creación de una carga nuclear se volvió posible en cuestión de días. Irán sigue siendo el único país sin estatus nuclear que realiza enriquecimiento a este nivel. El memorando de 2026 aún no ha resuelto el destino del enriquecimiento de uranio; en las próximas semanas se determinará qué sucederá con las reservas iraníes de material enriquecido.
Régimen de sanciones: del desbloqueo a la eliminación gradual
La administración de Obama abrió a Irán el acceso a los beneficios del acuerdo lo más rápido posible: desbloqueó activos iraníes y permitió la exportación de petróleo. El Tesoro de EE. UU. estimó que Teherán podría recibir inmediatamente unos 50.000 millones de dólares.
El equipo de Trump implementó un mecanismo gradual y reversible para eliminar las restricciones. Los medios iraníes señalaron que, dentro de la ventana de 60 días, se trataba de unos 24.000 millones de dólares en fondos congelados. Vance no estuvo de acuerdo con esta cifra, señalando que no aparece en el texto oficial. Un representante de EE. UU. aclaró: el dinero se transferirá solo después de que se cumplan las condiciones del acuerdo.
En el esquema actual también se suspenden las sanciones a la exportación de petróleo y petroquímicos iraníes. Los países europeos indicaron que eliminarán las restricciones solo después de que Teherán confirme el cumplimiento de los acuerdos.
Marcos y palancas de presión: del enfoque limitado a objetivos amplios
El JCPOA se refería exclusivamente al programa nuclear. Las cuestiones de misiles y el apoyo a aliados en la región no se consideraban allí. Trump exige que las nuevas condiciones también cubran esta dirección.
Trump vincula sus propuestas con objetivos más amplios: en su memorando, el progreso se relaciona con el desbloqueo del estrecho de Ormuz y la seguridad general de la región. Las diferencias son evidentes: Obama apostó por un compromiso con la participación de varios países, mientras que Trump optó por la presión y condiciones más estrictas y a largo plazo.
Teherán insiste en mantener sus derechos de enriquecimiento de uranio, mientras que los representantes estadounidenses se centran en endurecer las restricciones en el futuro. Los partidarios del acuerdo anterior advierten: la presión podría tener el efecto contrario. Precisamente después de la salida de EE. UU. en 2018, el programa iraní se desarrolló más rápidamente.
Comentario analítico de Cryptalist: Las diferencias entre los dos enfoques reflejan un cambio fundamental en la política exterior estadounidense. La apuesta de Trump por la presión de fuerza y la eliminación gradual de sanciones crea un mecanismo más frágil, pero potencialmente más controlable. Sin embargo, la pregunta clave es si la ventana de 60 días podrá convertirse en un acuerdo sostenible, o si seremos testigos de una nueva ronda de escalada. Los mercados, especialmente el petrolero y el de criptomonedas, seguirán de cerca cada paso de los negociadores en las próximas semanas.