Bitcóin bajo la mira: analistas ven riesgo de caída a $50,000 a pesar del rebote
A pesar del reciente rebote desde la zona de los $60 000 y el retorno por encima de los $65 000, creo que es demasiado pronto para relajarse. El análisis de la estructura del mercado y el contexto macroeconómico indica que la recuperación actual podría ser solo un respiro temporal, no el inicio de una nueva tendencia alcista. La señal clave no es tanto el precio en sí, sino el estado de los flujos de capital, que aún no muestran signos de reversión.
La semana pasada interrumpió la prolongada serie de descensos, y esto ocurrió gracias a dos factores que, por primera vez en mucho tiempo, actuaron al unísono. En primer lugar, los datos de inflación de EE. UU. de mayo (IPC) mostraron un aumento anual del 4,2%, en línea con las expectativas del mercado. Por el contrario, el índice de precios al consumo subyacente se desaceleró hasta el 2,9%. Esto sugiere que el impulso energético de la inflación probablemente ha alcanzado su punto máximo, lo que alivió las preocupaciones de los participantes del mercado de deuda. En segundo lugar, el factor geopolítico: la desescalada del conflicto entre EE. UU. e Irán. El acuerdo para desbloquear el Estrecho de Ormuz provocó una fuerte caída del petróleo Brent, desde $110 hasta niveles por encima de $80 por barril, lo que mejora directamente las previsiones inflacionarias.
Sin embargo, la sinergia de estos eventos no significa que se haya alcanzado el suelo del mercado. La pregunta principal ahora es cuándo se revertirán los canales de entrada de liquidez, y la respuesta sigue siendo poco alentadora. Bitcoin sigue siendo un macroactivo que crece con la liquidez excesiva a través de tres canales principales: stablecoins, fondos cotizados (ETF) y empresas públicas tenedoras de criptomonedas (DAT). Ninguno de ellos muestra una reversión. Los activos bajo gestión de las empresas DAT se han reducido de aproximadamente $220 mil millones a $140 mil millones, y la captación de nuevo capital fuera de Strategy, Bitmine y Strive prácticamente se ha detenido. Los fondos cotizados están experimentando la racha de salidas más larga desde su lanzamiento, y la entrada de fondos en stablecoins sigue la misma trayectoria descendente.
Los participantes institucionales se mantienen al margen, mientras que los inversores minoristas se centran en la negociación de acciones y fondos apalancados. Hasta que no se produzca una reversión en estos flujos, es prematuro declarar que se ha alcanzado el suelo. La atractiva relación riesgo-rendimiento en la zona de los $60 000 bajos es una perspectiva a largo plazo, no una señal para comprar de inmediato. Cada venta masiva deja tras de sí una base de tenedores más sólida, pero esto no descarta la probabilidad de nuevas caídas.
Mi conclusión: El mercado se encuentra en una fase de consolidación, y no descarto que bitcoin pueda moverse hacia la zona de los $50 000 antes de que la situación mejore. Vigile el capital, no los titulares: es él quien determina la próxima gran tendencia.