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17.06.2026
13:00

De marginado a padre fundador: cómo un ocultista e inventor de combustible para cohetes cambió el mundo y luego fue olvidado

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La historia conoce numerosos ejemplos de ideas que cambiaron el mundo y nacieron al margen de la corriente principal, en las mentes de personas que sus contemporáneos consideraban excéntricos o incluso herejes. Uno de los ejemplos más destacados es Jack Parsons, químico autodidacta, ocultista y, según muchos expertos, el verdadero padre de la cohetería estadounidense. Su camino, desde el lanzamiento de cohetes caseros en los cañones de California hasta la creación del combustible que llevó a la humanidad al espacio, no es solo una biografía, sino un guion universal de cómo una idea periférica se convierte en norma industrial.

El "Escuadrón Suicida" y el nacimiento de la era de los cohetes

En la década de 1930, cuando la ciencia oficial consideraba los vuelos espaciales como ciencia ficción, Parsons, junto con un grupo de entusiastas de Caltech —el llamado "escuadrón suicida"— realizaba peligrosos experimentos. Su principal logro fue el combustible sólido compuesto, que podía moldearse y producirse en serie. Este invento sentó las bases de los propulsores sólidos de los transbordadores y los misiles Minuteman. De este grupo surgió en 1943 el Laboratorio de Propulsión a Reacción (JPL), y el propio Parsons se convirtió en cofundador de Aerojet. Wernher von Braun, figura clave en el programa espacial alemán y estadounidense, señaló una vez que era a Parsons, y no a él, a quien se debería llamar "padre de la cohetería".

Las dos caras de la libertad

De día, Parsons era ingeniero; de noche, líder de la rama californiana de la orden ocultista Ordo Templi Orientis. En 1946 escribió el ensayo "La libertad es una espada de doble filo", que se convirtió en un manifiesto profético. En él advertía sobre la erosión de la privacidad, criticaba las pruebas de lealtad y la vigilancia estatal, depositando sus esperanzas en la "minoría creativa": aquellos pocos capaces de pensar de forma independiente. Medio siglo después, estas ideas se convirtieron en la base ideológica del movimiento que dio al mundo el bitcoin.

De los cypherpunks a los ETF de bitcoin

Los cypherpunks de la década de 1990 se convirtieron en la encarnación literal de la "minoría creativa" de Parsons. Creían que el código y la criptografía eran la nueva espada de la libertad. De este entorno surgió en 2009 Satoshi Nakamoto con su white paper. Los primeros años, bitcoin fue un juguete para geeks, pero para enero de 2024, la SEC aprobó los ETF spot de bitcoin, integrando el "dinero sin estado" en el sistema de Wall Street. La revolución se completó en cuanto sus ideas pasaron a formar parte del nuevo orden.

La tragedia del pionero

Parsons no vivió para ver el triunfo de sus ideas. En plena Guerra Fría, fue apartado de los trabajos secretos debido a sus vínculos con marxistas, y el ocultismo fue solo una excusa conveniente. Murió a los 37 años en una explosión en su laboratorio casero. La prensa lo transformó rápidamente de genio de la cohetería en "sacerdote de un culto de magia negra". La industria prefirió olvidar a su incómodo fundador. Su nombre solo perdura en el nombre de un cráter en la cara oculta de la Luna, y los ingenieros del JPL bromeaban descifrando las siglas del laboratorio como "Jack Parsons Lives".

El sesgo del superviviente y lecciones para el mundo cripto

La historia de Parsons no es una garantía de éxito para cualquier idea marginal. Por cada revolución, hay cientos de fracasos. En la industria cripto, decenas de proyectos que recaudaron miles de millones han desaparecido sin dejar rastro. EOS, que atrajo 4 mil millones de dólares, nunca se convirtió en el "asesino de Ethereum". El éxito no lo determina el estatus de "forastero", sino si la tecnología resuelve un problema real y si el mercado está dispuesto a pagar por ella.

Mi comentario experto: Actualmente, las neurointerfaces, DeSci y el movimiento por la IA abierta aspiran a ser esa "idea periférica". Por su mecánica social, repiten el camino de la comunidad cripto de hace una década. La historia no da pronósticos, pero enseña a reconocer tramas recurrentes. Lo que hoy parece una secta de geeks, mañana podría convertirse en una industria con presupuestos de billones.