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18.06.2026
23:54

Omán une a los mineros bajo control estatal: lanzamiento del pool nacional

El enfoque soberano para regular la minería de criptomonedas alcanza un nuevo nivel: Omán ha lanzado oficialmente un grupo de minería nacional al que deben conectarse todos los mineros de activos digitales con licencia en el país. Esta decisión, iniciada por el Ministerio de Transporte, Comunicaciones y Tecnologías de la Información en conjunto con Frontier Technologies, marca la transición de una minería dispersa a un modelo centralizado de gestión del hashrate.

La base tecnológica del proyecto y la infraestructura de liquidez fueron proporcionadas por Enegix Global. En la etapa inicial, el grupo reunirá alrededor de 10 EH/s de potencia computacional, comparable a la capacidad de un operador minero público de tamaño mediano, pero bajo control total del estado.

Auge de inversiones y gigantes de infraestructura

Desde 2022, el volumen de inversiones de capital en minería y construcción de centros de datos en la zona económica libre de Salalah ha superado los $700 millones. La instalación clave, un sitio minero con sistema de refrigeración hidráulica valorado en $370 millones, ya demuestra que Omán apuesta por soluciones energéticamente eficientes y escalables.

La conexión obligatoria al grupo nacional significa que el estado obtiene acceso directo a los datos sobre la distribución de la capacidad, el consumo de energía y la eficiencia operativa de cada minero con licencia. Esto no es solo una medida regulatoria, sino una herramienta para monitorear y optimizar todo el ecosistema minero nacional.

Análisis de expertos: Omán presenta un precedente único: la centralización total de la minería dentro de un solo grupo bajo el auspicio del estado. Por un lado, esto aumenta la transparencia y reduce los riesgos de uso ilegal de la capacidad. Por otro lado, crea un punto único de falla: si el grupo se ve comprometido o se detiene, toda la minería nacional de criptomonedas se paralizaría. A largo plazo, este modelo podría convertirse en un estándar para otros países de Oriente Medio que buscan un control total sobre los activos digitales.