Crypto news

19.06.2026
02:50

El G7 ha declarado la guerra a los ciberdelincuentes norcoreanos: se han robado más de $6,75 mil millones

северокорейские хакеров North Korean hackers

Los líderes de los países del G7 hicieron una declaración contundente: es necesario consolidar esfuerzos para combatir los robos de criptomonedas y los ciberataques organizados por Corea del Norte. En el documento final de la cumbre de Évian se destaca la preocupación por las ambiciones nucleares y de misiles de Pionyang, pero, notablemente, aún no se proponen medidas concretas para el sector de las criptomonedas en el texto. Esto sugiere que, a pesar de las declaraciones contundentes, los mecanismos prácticos de respuesta siguen en fase de discusión.

La magnitud de la amenaza es realmente impresionante. Según mis datos, basados en análisis de mercado, en 2025 los grupos de hackers afiliados a Corea del Norte robaron la colosal cifra de 2.020 millones de dólares en activos digitales. Esto es un 51% más que el año anterior. El volumen total de fondos robados por ellos en toda la historia de las observaciones superó la marca de los 6.750 millones de dólares. Esta dinámica no solo indica un aumento de la actividad, sino que los robos de criptomonedas se están convirtiendo en una fuente sistémica de financiación para el programa estatal.

¿Por qué el G7 se demora en tomar medidas concretas?

En mi opinión, la declaración del G7 es más una señal política que un plan operativo. La falta de medidas claras para la industria de las criptomonedas indica la complejidad de la coordinación entre jurisdicciones y la renuencia a imponer restricciones estrictas que podrían afectar al mercado legítimo. Sin embargo, ya no se puede ignorar el hecho de que los hackers de Corea del Norte se han convertido en una de las amenazas más efectivas y bien financiadas para los proyectos blockchain.

Mi conclusión experta: El mercado debe prepararse para un mayor control de las transacciones y un endurecimiento de los procedimientos KYC/AML. Si el G7 no propone marcos regulatorios, las fugas de fondos continuarán, socavando la confianza en las finanzas descentralizadas. El caso norcoreano no es solo delincuencia, sino un instrumento de política estatal, y habrá que combatirlo a nivel de seguridad global.