Crypto news

19.06.2026
02:54

Omán une a los mineros: las empresas con licencia están obligadas a operar a través del pool nacional

Omán ha dado un paso decisivo hacia la centralización de la minería de criptomonedas. El Ministerio de Transporte, Comunicaciones y Tecnologías de la Información del país, en colaboración con Frontier Technologies, ha lanzado un grupo de minería nacional al que ahora deben unirse todos los mineros de activos digitales con licencia. La plataforma tecnológica y la infraestructura de liquidez para el proyecto fueron proporcionadas por Enegix Global.

Esta decisión marca la transición de operaciones privadas dispersas a un sistema unificado coordinado por el estado. En la fase inicial, el grupo debería reunir alrededor de 10 EH/s de potencia computacional, un indicador sólido para una región que está aumentando rápidamente su presencia en el ecosistema minero global.

Inversiones multimillonarias en infraestructura

Desde 2022, las inversiones en minería e infraestructura de centros de datos asociada en la zona franca de Salalah han superado los 700 millones de dólares. Entre los proyectos clave se encuentra un sitio de minería con refrigeración hidráulica valorado en 370 millones de dólares. Estas magnitudes indican que Omán considera la minería de criptomonedas no como un pasatiempo especulativo, sino como un sector estratégico de la economía.

El grupo nacional otorga a los reguladores un control directo sobre la distribución del hashrate y los flujos de ingresos. Para los mineros, esto implica una reducción de los riesgos operativos, pero también la pérdida de flexibilidad para elegir grupos y estrategias. En un contexto donde grandes actores como Marathon Digital y Riot Platforms diversifican su capacidad en diferentes jurisdicciones, Omán ofrece una alternativa: estabilidad a cambio de centralización.

Opinión de expertos: Este paso podría convertirse en un modelo para otros países de Oriente Medio y África que buscan monetizar energía barata a través de la minería. Sin embargo, la obligación de unirse al grupo estatal plantea preguntas sobre el atractivo a largo plazo de la jurisdicción para operadores independientes que valoran la libertad de elección y la descentralización.