Omán centraliza la minería: todos los pools con licencia deben operar a través del centro nacional

El enfoque soberano hacia la minería de criptomonedas adquiere una nueva materialización: Omán ha lanzado oficialmente un grupo de minería nacional, al que deben unirse todos los mineros de activos digitales con licencia en el país. Esta decisión transforma radicalmente el panorama de la industria en la región, convirtiendo la minería de una actividad descentralizada en un recurso estatal gestionado de forma centralizada.
El proyecto ha sido implementado por el Ministerio de Transporte, Comunicaciones y Tecnologías de la Información de Omán en asociación con la empresa Frontier Technologies. El socio tecnológico clave fue Enegix Global, que proporcionó la plataforma para gestionar el grupo y la infraestructura de liquidez. En la fase inicial, el grupo debe consolidar alrededor de 10 EH/s de potencia computacional, comparable a las capacidades de las empresas mineras globales medianas.
Desde 2022, Omán ha estado incrementando activamente sus inversiones en minería y centros de datos. En la zona franca de Salalah, la inversión total ha superado los 700 millones de dólares. Especial atención merece la instalación minera con refrigeración hidráulica, valorada en 370 millones de dólares, una de las más grandes de su tipo en Oriente Medio.
Análisis experto
Esta centralización de la minería bajo el auspicio del estado es un arma de doble filo. Por un lado, un grupo unificado aumenta la transparencia y permite a las autoridades controlar eficazmente el cumplimiento de las normativas. Por otro lado, es un paso directo hacia la estatización de la minería de bitcoin, lo que contradice su ideología fundamental de descentralización. Además, la concentración de poder en un solo grupo incrementa los riesgos de censura de transacciones y de posible presión sobre la red. En mi opinión, este precedente será estudiado detenidamente por otros países del Golfo Pérsico, pero difícilmente se convertirá en una tendencia masiva, ya que es poco probable que los mineros independientes renuncien voluntariamente a la soberanía sobre sus tasas de hash.