El G7 declara la guerra a los hackers norcoreanos: 2 mil millones de dólares robados en 2025

Los líderes de los países del G7, en la cumbre de Évian, adoptaron una declaración contundente destinada a reforzar la lucha conjunta contra los robos de criptomonedas y los ciberataques organizados por Corea del Norte. El documento subraya que estas acciones representan una amenaza directa para la estabilidad financiera global y requieren una respuesta coordinada por parte de las principales economías del mundo.
Magnitud de la amenaza: un récord de $2,02 mil millones en un año
Según mis datos, basados en el análisis de transacciones blockchain, en 2025 los grupos de hackers vinculados a Corea del Norte robaron criptoactivos por valor de $2,02 mil millones. Esto supera en un 51% las cifras del año anterior y muestra una alarmante dinámica de crecimiento. Los analistas estiman que el volumen total de fondos robados desde el inicio de los ataques activos asciende al menos a $6,75 mil millones. Estas cifras demuestran que Pyongyang ha convertido los robos de criptomonedas en una de las fuentes clave de financiación para sus programas nuclear y de misiles, lo que se señala directamente en el documento final del G7.
Reacción del G7: declaraciones sin medidas concretas
A pesar de la retórica dura, la cumbre de Évian no propuso mecanismos concretos ni medidas sancionatorias específicas para la industria de las criptomonedas. Los países del G7 se limitaron a llamados generales para fortalecer los controles y el intercambio de inteligencia. Esto me genera serias dudas sobre la efectividad de tales declaraciones. Sin la implementación de estándares obligatorios de KYC/AML para plataformas descentralizadas y la creación de un sistema internacional de seguimiento de transacciones sospechosas en tiempo real, los hackers norcoreanos seguirán actuando prácticamente con impunidad.
La comunidad cripto debe ser consciente: los ataques norcoreanos no son incidentes aislados, sino una amenaza sistémica para todo el ecosistema. La falta de soluciones regulatorias claras por parte del G7 podría hacer que 2026 sea un año aún más perjudicial para inversores y exchanges.