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19.06.2026
16:56

Goldman Sachs recortó su pronóstico para el oro: nuevo objetivo de $4,900 en medio de la política hawkish de la Fed.

Los analistas de Goldman Sachs han revisado su pronóstico anual para el precio del oro, reduciéndolo en unos sólidos $500, hasta los $4,900 por onza troy. La razón principal de este movimiento es el fuerte debilitamiento de las expectativas del mercado sobre una reducción de las tasas de interés por parte de la Reserva Federal (Fed) en 2026.

A pesar de este ajuste tan significativo, el banco mantiene una visión general positiva sobre el metal precioso en la segunda mitad del año, aunque reconoce que el potencial de crecimiento ya no es tan impresionante como se suponía anteriormente. En su nota de análisis, los expertos Lynn Thomas y Daan Struyven destacan que el principal desencadenante de la revisión fue una notable salida de capital de los fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por oro.

¿Por qué el mercado pierde interés en el oro?

Según datos del Consejo Mundial del Oro, solo en mayo los inversores retiraron alrededor de $2 mil millones de los ETF globales de oro. Es notable que solo los fondos europeos mostraron entradas netas en mayo, mientras que los asiáticos, por el contrario, perdieron $1,2 mil millones, la primera salida de este tipo desde agosto de 2025. Paralelamente, se registra un aumento de las perspectivas bajistas entre los participantes del mercado.

El factor clave que presiona al oro sigue siendo la política monetaria de la Fed. Esta semana, el regulador mantuvo la tasa en el 3,50–3,75%, pero el número de partidarios de un nuevo aumento está creciendo. Ya nueve miembros de la Fed admiten al menos un aumento este año. Los economistas de Goldman Sachs también ajustaron sus expectativas, trasladando el pronóstico de reducción de tasas a diciembre de 2026 y marzo de 2027.

Escenarios y niveles de soporte

Los analistas del banco modelan dos escenarios principales. Si la Fed finalmente decide aumentar la tasa ya en septiembre, como no descarta el expresidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas, Rob Kaplan, el oro podría caer a $4,400 para fin de año. En ese caso, el metal perdería parte de su atractivo como activo refugio frente a los riesgos políticos.

Sin embargo, los bancos centrales siguen brindando apoyo al mercado. En abril, actuaron como compradores netos, aumentando las reservas en 19 toneladas netas. Además, una encuesta del Consejo Mundial del Oro muestra que alrededor del 45% de los bancos centrales planean aumentar sus reservas durante el año.

Mi opinión: La corrección del pronóstico de Goldman Sachs no es una señal de pánico, sino más bien una reacción pragmática al cambiante panorama macroeconómico. A corto plazo, el oro será sensible a la retórica de la Fed, pero la demanda estructural de los bancos centrales y la incertidumbre geopolítica continúan formando una base sólida para los precios. El nivel de $4,900 parece un objetivo realista, pero para volver a un crecimiento más agresivo, el mercado necesita una señal clara de un cambio en la política monetaria de Estados Unidos.