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19.06.2026
18:44

Goldman Sachs recorta su pronóstico sobre el oro: nuevo objetivo de $4,900 ante la postura restrictiva de la Reserva Federal

El mercado de metales preciosos recibió una señal seria de uno de los principales bancos de inversión. El pronóstico del oro para fin de año se recortó en $500, hasta $4,900 por onza. La razón de esta revisión no radica en un cambio fundamental en la naturaleza del activo, sino en la presión macroeconómica, específicamente en la revisión de las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.

Incluso con este ajuste, los analistas mantienen una visión positiva para la segunda mitad del año, aunque reconocen que el potencial de crecimiento ya no es tan alto como se suponía anteriormente. El principal impulsor del pesimismo fue la debilitación de la demanda de fondos cotizados en bolsa (ETF) respaldados por oro. En mayo, los inversores retiraron alrededor de $2 mil millones de estos instrumentos en todo el mundo. Es notable que la única región que mostró entradas fue Europa. Los fondos asiáticos, por el contrario, perdieron $1,2 mil millones, por primera vez desde agosto de 2025.

La postura dura de la Fed presiona la demanda

La disminución del interés en los ETF de oro está directamente relacionada con el cambio en el consenso sobre la tasa de la Fed. Los mercados creen cada vez menos en un alivio de la política en 2026. Esta semana, los economistas del banco trasladaron su pronóstico de reducción de tasas a junio y diciembre del próximo año, mientras que anteriormente se esperaba la primera reducción en diciembre de 2026 y marzo de 2027.

Además, nueve miembros de la Fed ahora contemplan al menos un aumento de tasas en el año en curso. Si esto ocurre, el oro podría caer a $4,400 para fin de año, perdiendo su atractivo como activo refugio frente a los riesgos políticos. El ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas y actual vicepresidente de Goldman Sachs, Rob Kaplan, no descarta este escenario ya en septiembre.

Mi análisis: La situación recuerda un conflicto clásico entre la coyuntura macroeconómica a corto plazo y las tendencias estructurales a largo plazo. La rigidez de la Fed es un factor temporal, pero puede provocar una corrección significativa. Sin embargo, los bancos centrales continúan aumentando sus reservas, lo que forma un sólido "suelo" para el precio. En abril, las compras netas de los bancos centrales mundiales fueron de 19 toneladas, y según una encuesta del Consejo Mundial del Oro, el 45% de los reguladores planea aumentar las reservas durante el año. Esto indica que la demanda institucional sigue siendo fundamentalmente fuerte, y la caída actual es más una oportunidad de entrada que una señal de cambio de tendencia.