Goldman Sachs redujo su pronóstico para el oro a $4,900: la culpa es de la política agresiva de la Reserva Federal.
El mercado de metales preciosos recibió una señal importante de uno de los principales bancos de inversión. Los analistas revisaron su pronóstico anual para el oro, reduciéndolo en $500, hasta los $4,900 por onza troy. El factor clave de esta decisión es un cambio drástico en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos.
¿Por qué se redujo el pronóstico?
La razón principal radica en el debilitamiento de la confianza del mercado en una reducción de las tasas de interés en 2026. Las tasas altas hacen que el oro, que no genera ingresos por intereses, sea menos atractivo para los inversores. Esto se confirma claramente con la dinámica de los flujos hacia los ETF de oro. Según estimaciones, en mayo los inversores retiraron alrededor de $2 mil millones de estos fondos en todo el mundo. Es notable que la única región que mostró entradas netas fue Europa, mientras que los fondos asiáticos perdieron $1,2 mil millones, por primera vez desde agosto de 2025. Paralelamente, se registra un aumento de las tendencias bajistas entre los grandes actores del mercado.
Incluso después del ajuste, el banco mantiene una visión positiva sobre el oro en la segunda mitad del año, pero ya no espera un rally tan agresivo como se suponía anteriormente. Los analistas señalan que, a corto plazo, persiste el riesgo de una caída, aunque a mediano plazo el crecimiento sigue siendo probable.
La postura agresiva de la Fed presiona al metal
Esta semana, la Fed mantuvo la tasa clave en el rango del 3,50–3,75%, pero el número de partidarios de un nuevo aumento está creciendo. Ya nueve representantes del regulador contemplan al menos un aumento en 2026.
Si la Fed realmente se endurece, Goldman Sachs pronostica una caída del oro hasta los $4,400 para fin de año. En este escenario, el metal pierde su atractivo como activo de refugio frente a los riesgos políticos. Además, el ex presidente del Banco de la Reserva Federal de Dallas y actual vicepresidente del banco sugirió que el aumento de la tasa podría ocurrir ya en septiembre.
El único contrapeso a esta presión son los bancos centrales. En abril, volvieron a ser compradores netos, aumentando sus reservas en 19 toneladas. Según una encuesta del Consejo Mundial del Oro, alrededor del 45% de los bancos centrales planean aumentar sus reservas durante el año.
Mi opinión experta: El ajuste del pronóstico de Goldman Sachs no es un paso de pánico, sino una reacción pragmática a la nueva realidad macroeconómica. Sin embargo, la demanda estructural de los bancos centrales y la incertidumbre geopolítica continúan formando un sólido "piso" fundamental para el oro. No se debe esperar un desplome, pero un período de consolidación y corrección cerca de los niveles actuales es un escenario probable para los próximos meses. Los inversores deben prepararse para una mayor volatilidad.