Crypto news

20.06.2026
05:30

Goldman Sachs ha recortado su pronóstico para el oro a $4,900: Las posturas agresivas de la Reserva Federal cambian las reglas del juego.

El mercado de metales preciosos recibió una fuerte señal de corrección. El banco de inversión líder revisó su objetivo para el oro a fin de año, reduciéndolo en $500, hasta los $4,900 por onza troy. ¿La razón? Un cambio brusco en las expectativas sobre la política monetaria de la Reserva Federal.

El catalizador clave de esta revisión fue el debilitamiento de la confianza del mercado en un pronto alivio de la política de la Fed. Los mercados ahora descuentan muchas menos probabilidades de recortes de tasas en 2026, lo que presiona directamente el apetito por el oro como activo refugio que no genera ingresos por intereses.

Los flujos de ETF se revierten: los bajistas toman el control

El indicador más evidente del enfriamiento del interés fueron los flujos en los fondos cotizados (ETF) respaldados por oro. En mayo, los inversores retiraron de estos instrumentos a nivel mundial alrededor de $2 mil millones. Los fondos europeos mostraron una modesta entrada, pero los mercados asiáticos perdieron $1,2 mil millones, el peor resultado desde agosto de 2025. Entre los tenedores de ETF se intensifican los sentimientos bajistas, lo que se confirma con el aumento de la actividad en el mercado de opciones orientadas a la caída.

Paralelamente, los economistas del banco retrasaron su pronóstico para el primer recorte de tasas de la Fed. Las expectativas ahora se desplazan a junio y diciembre del próximo año, cuando anteriormente pronosticaban este paso para diciembre de 2026 y marzo de 2027.

La Fed endurece su retórica: las tasas podrían subir

El propio regulador mantiene la tasa en el rango de 3,50–3,75%, pero crece el número de partidarios de un aumento. Ya nueve miembros del FOMC admiten al menos un incremento en 2026. El ex presidente de la Fed de Dallas y vicepresidente de Goldman Sachs, Rob Kaplan, no descarta que esto pueda ocurrir ya en septiembre. Si sucede, los analistas del banco ven el riesgo de que el oro caiga a $4,400 para fin de año, lo que haría que el metal sea menos atractivo como cobertura contra riesgos políticos.

Sin embargo, los bancos centrales evitan un desplome del mercado. En abril, volvieron a ser compradores netos, aumentando sus reservas en 19 toneladas. Una encuesta del Consejo Mundial del Oro muestra que alrededor del 45% de los bancos centrales planean aumentar sus reservas en los próximos 12 meses.

Análisis de Cryptalist: La corrección del pronóstico de Goldman Sachs no es un cambio de tendencia a largo plazo, sino una reacción pragmática al cambiante macroentorno. La postura hawkish de la Fed priva temporalmente al oro de uno de sus principales impulsores: la expectativa de tasas bajas. Sin embargo, la demanda estructural de los bancos centrales y la incertidumbre geopolítica siguen siendo soportes sólidos. Para el oro, el escenario actual no es un colapso, sino una transición a un modo de consolidación con perspectivas de crecimiento en la segunda mitad del año, aunque más moderado de lo que se suponía anteriormente.