El estancamiento lateral prolongado es la principal amenaza para Bitcoin, no el desplome del mercado.
Muchos creen que lo peor para bitcoin es una caída abrupta de precio. Sin embargo, como muestra mi análisis de largos años de ciclos de mercado, el verdadero peligro reside en un largo y agotador estancamiento. Es la prolongada lateralización, y no una corrección, lo que puede socavar la fe de los inversores y destruir las narrativas fundamentales sobre las que se sostiene la demanda.
El mercado soporta una caída abrupta con relativa facilidad si se mantiene la fe en el próximo impulso alcista. Los inversores están dispuestos a mantener activos, esperando un rebote. Pero cuando el precio se estanca durante años, el interés comprador comienza a desvanecerse inexorablemente. Es un proceso lento pero seguro de «asesinato» de la historia que atraía el capital.
Particularmente vulnerable en tal situación se vuelve la estructura construida por el mayor tenedor público de bitcoin: la empresa Strategy (anteriormente MicroStrategy). Su fundador, Michael Saylor, utiliza acciones preferentes perpetuas (STRC) para financiar las compras. El problema no es que el precio caiga. El problema es que, con un movimiento plurianual en un rango estrecho, la prima de estas acciones se comprime. La máquina de captación de capital de Saylor se vuelve menos eficiente. Él no necesita simplemente otro tramo para comprar monedas, sino una razón fundamentalmente nueva para creer en el activo.
Las narrativas pierden fuerza
Tras diez años trabajando en la industria, he llegado a la conclusión de que la esencia de bitcoin prácticamente no cambia. Lo que cambia es la historia que lo rodea. Son estas historias las que explican por qué el precio debería subir. Pero hoy, la mayoría de las narrativas antiguas parecen completamente agotadas.
- Bitcoin fue llamado oro digital, pero en las crisis cotiza como una acción tecnológica.
- Se le consideraba dinero de la libertad, pero muchos veteranos de las criptomonedas ahora eligen otras monedas.
- El desarrollo de la inteligencia artificial intensifica constantemente los temores sobre la computación cuántica.
Sin embargo, sigo creyendo en el crecimiento a largo plazo. La entrada de capital institucional es inevitable. Mis pronósticos anteriores se cumplieron por completo: en 2018 contaba con el lanzamiento de los ETF al contado, y más tarde, con la aparición de un presidente de EE. UU. que apoyara las criptomonedas. Ambos escenarios se materializaron con éxito. Pero la sensación de un catalizador poderoso e inminente es hoy notablemente más débil.
En busca de un nuevo significado
Como analista, me entristece observar la dilución de las ideas originales. Los conceptos de «dinero de la libertad» y «valor energético» están desapareciendo gradualmente. Saylor promueve las ideas de la banca bitcoin y los préstamos digitales, pero estos conceptos son demasiado complejos para el inversor minorista común. Echo de menos sinceramente los tiempos en que el principal mensaje de bitcoin era la libertad.
Mi opinión profesional: El mercado necesita desesperadamente una narrativa nueva, simple y comprensible que pueda reemplazar al «oro digital» y al «dinero de la libertad». Hasta que eso ocurra, la prolongada lateralización seguirá siendo la amenaza más grave para bitcoin, capaz de agotar la paciencia incluso de los «hodlers» más firmes.