Goldman Sachs ha reducido su pronóstico para el oro: $4,900 en lugar de $5,400 debido a la política de la Reserva Federal.
El departamento de análisis de Goldman Sachs ha revisado su objetivo de precio para el oro a final de año, reduciéndolo en 500 dólares, hasta los 4.900 dólares por onza troy. La razón de este movimiento es un cambio brusco en las expectativas del mercado respecto a la política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. Los inversores confían cada vez menos en un recorte de tipos en 2026, lo que presiona directamente el atractivo del metal precioso como activo refugio.
El principal desencadenante de esta revisión ha sido la débil dinámica de las entradas en los fondos cotizados (ETF) respaldados por oro. Según el Consejo Mundial del Oro, en mayo los inversores retiraron alrededor de 2.000 millones de dólares a nivel mundial de estos instrumentos. Los fondos europeos registraron una ligera entrada, pero los asiáticos, por el contrario, perdieron 1.200 millones de dólares, la primera salida neta de la región desde agosto del año pasado. En este contexto, el sentimiento bajista se ha intensificado notablemente en el mercado, lo que se confirma con el aumento del volumen de posiciones cortas.
Esta misma semana, los economistas de Goldman Sachs ajustaron su propio pronóstico sobre los tipos de la Fed, retrasando el recorte esperado de diciembre de 2026 a marzo de 2027. En el banco ahora no descartan que el regulador pueda no recortar los tipos en absoluto este año. Si la Fed opta por una subida —y nueve representantes del regulador ya contemplan al menos un incremento en 2026—, el oro podría caer hasta los 4.400 dólares por onza.
Los bancos centrales rescatan el mercado
No obstante, el soporte fundamental para el oro se mantiene. En abril, los bancos centrales mundiales volvieron a actuar como compradores netos, aumentando sus reservas en 19 toneladas netas. Según una encuesta del Consejo Mundial del Oro, alrededor del 45% de los bancos centrales planean incrementar sus reservas en el próximo año. Esto sugiere que la demanda estructural por parte de las instituciones gubernamentales sigue siendo sólida, a pesar de la presión a corto plazo ejercida por la política monetaria de Estados Unidos.
Opinión del experto: La corrección del pronóstico de Goldman Sachs no es un cambio de tendencia, sino una reevaluación temporal en medio de la retórica hawkish de la Fed. El oro permanece en un canal alcista a largo plazo, y las compras de los bancos centrales forman un "suelo" sólido para el precio. Sin embargo, en los próximos meses, el mercado será extremadamente sensible a cada declaración proveniente de Washington.