Goldman Sachs ha recortado su pronóstico para el oro a $4,900: la política agresiva de la Reserva Federal presiona al mercado.
Los analistas han revisado el nivel objetivo del oro para fin de año, reduciéndolo en $500, hasta $4,900 por onza. La razón clave es el debilitamiento de las expectativas de un alivio de la política monetaria de la Reserva Federal en 2026.
Incluso teniendo en cuenta este ajuste, el banco mantiene una visión alcista sobre el metal precioso en el segundo semestre, aunque ya no es tan optimista como antes. La revisión quedó registrada en una nota de análisis de los principales estrategas.
¿Por qué se redujo el pronóstico del oro?
El principal desencadenante es la fuerte caída de la demanda de fondos cotizados en bolsa respaldados por oro. En mayo, los inversores de todo el mundo retiraron alrededor de $2 mil millones de dichos ETF. La entrada de capital solo se observó en los fondos europeos, mientras que las estructuras asiáticas perdieron $1,2 mil millones, la primera salida desde agosto de 2025. En este contexto, entre los participantes del mercado se intensificaron los sentimientos bajistas.
El interés en los ETF de oro se debilita en medio de una reevaluación de la probabilidad de un recorte de tasas de la Fed. Esta semana, los economistas del banco trasladaron sus expectativas para el primer recorte de tasas de diciembre de 2026 a marzo de 2027, y también ajustaron el pronóstico para las reuniones de junio y diciembre del próximo año.
«Seguimos viendo con optimismo las perspectivas a largo plazo del oro, pero a corto plazo mantenemos la cautela: existe riesgo de caída, aunque a mediano plazo no se descarta un aumento», señalan los estrategas.
Postura dura de la Fed
Esta semana, la Fed mantuvo la tasa de interés clave en el rango del 3,50–3,75%, mientras que el número de partidarios de un mayor endurecimiento de la política está aumentando. Nueve representantes del regulador ahora esperan al menos un aumento en 2026.
Si la Fed realmente sube la tasa, el oro podría caer a $4,400 para fin de año, pronostican los analistas. En este escenario, el metal perdería atractivo como activo de refugio frente a los riesgos políticos. El vicepresidente del banco y exjefe del Banco de la Reserva Federal de Dallas, Rob Kaplan, sugirió que el aumento podría ocurrir ya en septiembre.
Sin embargo, los bancos centrales continúan brindando apoyo al mercado. En abril, volvieron a ser compradores netos de oro, aumentando las reservas en 19 toneladas netas. Según una encuesta del Consejo Mundial del Oro, alrededor del 45% de los bancos centrales planean aumentar sus reservas durante el año.
Conclusión analítica de Cryptalist: La reducción del pronóstico de Goldman Sachs no es un cambio de tendencia, sino una corrección ante el cambio de expectativas monetarias. El apoyo fundamental de los bancos centrales sigue siendo fuerte, pero a corto plazo el oro será sensible a cualquier indicio de endurecimiento de la política de la Fed. Para los inversores en criptomonedas, esto es una señal: si el regulador continúa con su postura agresiva, los activos alternativos, incluido el bitcoin, también podrían verse bajo presión.