Una startup carcelaria de $100 millones y una revuelta contra la UE: cómo SBF y Tether rompieron el sistema

Esta semana analicé varios eventos clave que están reconfigurando el panorama de la industria cripto: desde las ambiciones del fundador condenado de FTX hasta las artimañas de Tether en Europa y la ofensiva global contra la privacidad. Estas historias no son solo noticias, sino señales de cómo el poder y el dinero están reescribiendo las reglas del juego.
Las ambiciones de Sam Bankman-Fried: una startup desde la cárcel
Sam Bankman-Fried, quien cumple una condena de 25 años por el mayor fraude financiero, ya está haciendo planes para su vida después de la liberación. Según se ha sabido, le contó a un compañero de celda sobre la necesidad de un capital inicial de entre 50 y 100 millones de dólares para lanzar un nuevo proyecto cripto, al que, según él, «todos acudirán». Paralelamente, solicitó un indulto presidencial a Donald Trump, y sus padres han contratado lobistas.
En la comunidad ha resurgido el tema de las inversiones de capital de riesgo de FTX: participaciones en SpaceX, Anthropic y Solana, valoradas conjuntamente en 114 mil millones de dólares, pero liquidadas por los administradores de la quiebra por una suma mucho menor. La mayoría de los comentaristas coinciden en una cosa: SBF puede ser un inversor genial, pero su uso ilegal de los fondos de los clientes anula cualquier perspectiva. Incluso si no bromeaba sobre el futuro proyecto, recuperar la confianza será prácticamente imposible.
La estrategia de Tether en Europa: eludiendo MiCA
La autoridad europea ESMA ha exigido que, para el 1 de julio, todas las plataformas cripto obtengan una licencia según el reglamento MiCA; de lo contrario, deben cesar la prestación de servicios a clientes de la UE. La dirección de Tether rechazó la licencia, considerando que el requisito de mantener el 60% de las reservas en bancos europeos es arriesgado para la estabilidad financiera. En su lugar, la empresa optó por una estrategia de presencia indirecta: invertir en socios que ya tienen estatus legal. A través de ellos se emitirán stablecoins completamente legítimas, lo que permitirá a Tether mantener su influencia en el mercado europeo sin someterse directamente a los reguladores locales.
La exclusión forzosa de USDT en Europa afectará a los participantes profesionales: los creadores de mercado tendrán que dividir los pools de liquidez, se complicará el arbitraje entre exchanges y los diferenciales se ampliarán. Esto creará serios problemas para la liquidez del mercado.
Prohibición del dólar digital en EE. UU.
Estados Unidos avanza hacia una prohibición legislativa de la emisión del dólar digital (CBDC) al menos hasta finales de 2030. La norma que prohíbe a la Reserva Federal emitir una CBDC está integrada en un proyecto de ley sobre vivienda asequible; este empaquetamiento permitió superar la resistencia que frenaba un documento anti-CBDC independiente. Los legisladores estadounidenses temen una vigilancia total de las transacciones, el control de los gastos (con posibilidad de congelación sin orden judicial, como en el yuan digital) y el desplazamiento de los bancos comerciales.
Los stablecoins privados quedan excluidos de la prohibición. Esto significa que la economía más grande del mundo se retira oficialmente de la carrera global de las CBDC, y los stablecoins se convierten en una alternativa que el Estado está dispuesto a tolerar.
Consecuencias del hype de las memecoins
Los ingresos de la plataforma Pump.fun se desplomaron más del 70%. Este sitio permitía a cualquiera emitir su propio token por unos pocos dólares, lo que provocó un crecimiento explosivo en el número de nuevas monedas, pero casi el 96% de los traders perdieron dinero o ganaron no más de 500 dólares. Para evitar una caída del precio, los desarrolladores anunciaron la quema de tokens por un valor de unos 370 millones de dólares (el 36% de la oferta).
La situación refleja un proceso masivo de redistribución de capital: los inversores registran pérdidas, retiran liquidez de instrumentos no regulados que los grandes actores consideran juegos de azar y devuelven los fondos a las finanzas tradicionales. La práctica de comprar activos sin valor fundamental ha dejado de funcionar; los traders deben volver a las reglas básicas y buscar activos digitales con aplicaciones reales, lo que hace que el mercado sea más seguro.
CME Group protege su monopolio
El operador de la Bolsa Mercantil de Chicago, CME Group, demandará al regulador CFTC por permitir que la plataforma Kalshi lance futuros perpetuos. El director de CME, Terrence Duffy, apela formalmente a la protección de los inversores (comparando el alto apalancamiento con la crisis hipotecaria de 2008) y a la ley Dodd-Frank. Sin embargo, CME posee licencias exclusivas para todos los principales índices de referencia sobre los que se construyen los contratos de futuros. La lógica de Duffy es simple: controlamos los índices de referencia, por lo tanto, los nuevos instrumentos sobre estos índices deben negociarse con nosotros. Un patrón similar se observa en ICE, que exige «reglas iguales» debido al crecimiento de la plataforma Hyperliquid.
La destrucción del secreto de las comunicaciones
El gobierno del Reino Unido prepara una ley que prohibirá por completo el uso de redes sociales (Instagram, TikTok, YouTube) para ciudadanos menores de 16 años. En Francia y la UE se promueve una iniciativa para el escaneo masivo de mensajes personales en teléfonos inteligentes antes de su envío. Se perfila una tendencia global: bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo o la protección de los niños, los gobiernos obligan a los ciudadanos a renunciar al derecho básico a la privacidad.
Como señaló Pavel Durov, la renuncia forzosa al cifrado de extremo a extremo no detendrá a los verdaderos criminales; ellos pueden crear fácilmente sus propias aplicaciones cerradas. Al final, los más afectados serán los ciudadanos comunes y respetuosos de la ley. El debilitamiento de los sistemas de cifrado hace que las redes corporativas de bancos y fondos sean vulnerables a ataques informáticos, y los usuarios, para preservar su privacidad, tendrán que migrar a servicios descentralizados.
Mi conclusión: Estos eventos no son una casualidad, sino parte de un cambio sistémico. SBF y Tether muestran cómo, incluso en condiciones de crisis, se puede manipular el sistema, mientras que los estados, al luchar contra las amenazas, corren el riesgo de destruir la esencia misma de la descentralización. Los inversores deben prepararse para una regulación más estricta y una revisión de estrategias: la era del dinero fácil y el anonimato está llegando a su fin.