Los criptoderivados como una laguna hacia el mercado bursátil estadounidense: análisis de riesgos y perspectivas para los rusos
Tras la introducción de restricciones severas en 2022, el acceso de los inversores rusos a las cuentas de corretaje clásicas para comprar acciones estadounidenses quedó prácticamente bloqueado. Sin embargo, el mercado no tolera el vacío: la parte emprendedora de los participantes encontró rápidamente una ruta alternativa a través de acciones tokenizadas y criptoderivados en plataformas extranjeras. Estos instrumentos permiten obtener rendimientos de las fluctuaciones en el valor de los títulos de los gigantes estadounidenses, utilizando stablecoins, principalmente USDT, para las liquidaciones.
¿Qué tan extendida está esta práctica? Las opiniones de los analistas están divididas. Algunos expertos, como el director ejecutivo de Millpay, Ígor Plotnikov, consideran que la demanda es muy alta, especialmente entre los traders activos y aquellos que ya llevan tiempo trabajando con activos digitales. Datos indirectos — acalorados debates en comunidades especializadas y una alta actividad en exchanges como Bybit, Binance y Deribit — confirman que esta es una de las formas más demandadas de invertir en EE. UU. Otros, como el vicepresidente de activos digitales de MTS Fintech, Alexandr Nam, y el director de estrategia de la IC «Finam», Yaroslav Kabakov, consideran este fenómeno como un nicho estrecho, propio de profesionales experimentados, y no una tendencia masiva.
Principales riesgos: desde la incertidumbre legal hasta las sanciones
En la evaluación de las amenazas potenciales, los expertos son unánimes. El principal peligro radica en la propia naturaleza del instrumento. Una acción tokenizada es un derivado que depende completamente del exchange emisor. Si la plataforma tiene problemas, el trader corre el riesgo de quedarse sin nada, ya que no tiene ningún derecho sobre los valores reales. El estatus legal de tales transacciones se encuentra en una «zona gris» debido a la falta de una regulación clara.
Alexandr Nam destaca tres categorías de riesgos: legales (incertidumbre sobre el estatus jurídico y compleja contabilidad fiscal), de sanciones (alta probabilidad de bloqueo de la cuenta debido a la ciudadanía rusa) e infraestructurales (un instrumento tokenizado nunca garantiza derechos legales sobre el activo subyacente). El director de análisis AML/KYT del operador «SHARD», Fiódor Ivánov, añade que en los exchanges centralizados las principales dificultades están relacionadas con el cumplimiento normativo, que se ha vuelto demasiado exigente con los usuarios que tienen pasaportes rusos. En las plataformas descentralizadas, los riesgos se reducen a la volatilidad estándar.
El problema clave, según Fiódor Ivánov, es la legalización de los ingresos al devolver los fondos al sistema financiero ruso. Será extremadamente difícil explicar al banco el origen de los fondos obtenidos de la negociación de dichos derivados.
Perspectivas futuras: cambios regulatorios
Los legisladores rusos, según Yaroslav Kabakov, apuestan por instrumentos digitales con licencia dentro del sistema financiero nacional. No se apoyarán las operaciones a través de criptoexchanges extranjeros no controlados. Alexandr Nam concreta: lo más probable es que se ofrezcan a los inversores AFD sobre valores extranjeros, RWA tokenizados y soluciones estructurales. Su desarrollo activo con el tiempo desplazará al segmento gris del mercado.
Ígor Plotnikov ve la regulación de otra manera: para él, es una aclaración largamente esperada de las reglas del juego. Tras la entrada en vigor de la ley sobre moneda digital, los ciudadanos podrán comprar legalmente activos tokenizados con criptomoneda. Las restricciones solo afectarán al uso de la infraestructura de pagos rusa. Es decir, comprar USDT por rublos en una plataforma nacional con licencia, transferirlos al extranjero y adquirir allí activos se volverá legal. La compra directa en un exchange extranjero con rublos estará prohibida, pero técnicamente ya es imposible ahora.
Mi análisis: El comercio de acciones estadounidenses a través de criptoderivados es un instrumento de alto riesgo pero efectivo para jugadores experimentados. La cuestión clave no está en la escala del fenómeno, sino en la disposición del inversor a asumir todos los riesgos de la «zona gris». Con la llegada de una regulación clara y la aparición de análogos nacionales legales (AFD), es probable que esta laguna pierda relevancia, pero por ahora sigue siendo el único puente real hacia el mercado de valores estadounidense para los traders rusos.