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21.06.2026
12:04

Red cuántica con qubits atómicos: el primer nodo triplemente entrelazado, un avance hacia la computación distribuida

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El entrelazamiento cuántico es un fenómeno en el que las partículas permanecen indisolublemente vinculadas independientemente de la distancia, y el cambio en el estado de una se refleja instantáneamente en la otra. Este efecto es la base de las futuras redes cuánticas y del llamado internet cuántico. Hasta ahora, los científicos habían demostrado con éxito el entrelazamiento entre dos nodos remotos, pero la creación de una red completa de tres nodos basada en cúbits atómicos individuales seguía siendo un problema sin resolver. Ahora, esta barrera ha sido superada.

Qué ocurrió en el experimento

Investigadores de la Universidad de Duke, en colaboración con el equipo de IonQ, crearon por primera vez una red cuántica completamente distribuida de tres nodos basada en cúbits atómicos individuales. El logro clave fue la formación del llamado estado GHZ (Greenberger–Horne–Zeilinger), un estado entrelazado tripartito donde los tres nodos están conectados mediante canales fotónicos. Anteriormente, este tipo de entrelazamiento triple se había demostrado en otras plataformas físicas, pero para los cúbits atómicos, que pueden controlarse y escalarse de forma independiente, es la primera vez.

Es importante destacar que los cúbits atómicos son candidatos ideales para construir sistemas de computación: son estables, permiten una lectura precisa y pueden integrarse en arquitecturas más grandes. En el experimento, la fidelidad del estado entrelazado alcanzó el 84–88%, un valor alto para este tipo de sistemas. Además, los científicos lograron por primera vez cerrar la llamada "brecha de detección" para un estado cuántico multicomponente completamente distribuido, y confirmaron la violación de la desigualdad de Mermin, una de las pruebas más estrictas para la existencia de correlaciones cuánticas genuinas.

Por qué esto cambia las reglas del juego

El principal dolor de cabeza para los desarrolladores de computadoras cuánticas es la escalabilidad. Crear un único procesador cuántico gigante es prácticamente imposible debido a la acumulación de errores y las limitaciones físicas. Por eso, cada vez más equipos apuestan por una arquitectura modular: en lugar de un chip monolítico, se construye una red de múltiples nodos cuánticos conectados mediante fotones. Este enfoque recuerda la evolución de internet clásico, donde los recursos computacionales se distribuyen entre miles de servidores.

El nuevo experimento es un paso directo en esa dirección. Demuestra que memorias atómicas individuales pueden formar un estado cuántico compartido a través de conexiones fotónicas, manteniendo una alta precisión en las operaciones. El trabajo continúa la serie de investigaciones de IonQ en el ámbito de las conexiones fotónicas: anteriormente, la empresa demostró el entrelazamiento entre dos sistemas iónicos remotos, y ahora ha ampliado la arquitectura a tres nodos completos.

Desde mi punto de vista profesional, este resultado no es solo una curiosidad científica, sino un bloque de construcción fundamental para computadoras cuánticas distribuidas, redes de comunicación seguras y, en el futuro, el internet cuántico. Aunque aún queda mucho para su aplicación comercial, experimentos como este sientan las bases para una arquitectura donde los recursos cuánticos sean tan accesibles como lo es hoy la computación en la nube.