Superioridad de la IA: desde el ajedrez hasta el tenis de mesa, dónde las máquinas han demostrado ser más fuertes y dónde el ser humano sigue siendo imbatible
En abril de 2026, el robot Sony Ace con inteligencia artificial derrotó a la tenista profesional Mia Kihara. El partido se disputó según las reglas oficiales de la Federación Internacional de Tenis de Mesa (ITTF). Los desarrolladores de Sony califican este evento como histórico: por primera vez, una máquina alcanzó un nivel experto en un deporte competitivo real, lo que supuso un verdadero avance.
Cinco victorias emblemáticas de la IA sobre el ser humano
En el contexto del rápido desarrollo del mercado de la IA, cada vez son más frecuentes las noticias sobre victorias de robots sobre humanos. Pero fueron precisamente estos cinco hitos de años pasados los que sentaron las bases de la industria. Estos son los momentos clave:
- 1997 — Ajedrez: Deep Blue vence a Garry Kasparov. Primera victoria sobre un campeón en una partida clásica.
- 2011 — Concurso Jeopardy!: IBM Watson arrasó a los mejores jugadores, demostrando la capacidad de la IA para reconocer estructuras lingüísticas complejas.
- 2016 — Go: AlphaGo derrotó a Lee Sedol por 4:1, superando la barrera de un juego con un número astronómico de movimientos.
- 2017 — Póker: Libratus ganó más de 1,7 millones de dólares en fichas. La IA aprendió a farolear en condiciones de información incompleta.
- 2019 — Ciberdeporte (Dota 2): OpenAI Five venció a los campeones del mundo, el equipo OG, en directo.
El ser humano sigue ganando
Sin embargo, el dominio de las máquinas aún no puede considerarse una regla absoluta. Por ejemplo, en mayo de 2026, el robot humanoide F.03 de Figure AI perdió ante un becario común llamado Aime. Su enfrentamiento clasificando paquetes duró 10 horas y se retransmitió en directo.
Cada participante debía escanear el código de barras, levantar la caja y colocarla con la etiqueta hacia abajo en la cinta transportadora. El ciclo se repetía sin pausa. Al final, Aime procesó 12 924 paquetes, mientras que el resultado de la máquina fue de 12 732 unidades. Esto significa que el humano tardaba 2,79 segundos por objeto, y el robot, 2,83 segundos. Cabe destacar que el empleado tuvo pausas para descansar y comer según la ley de California, y la IA solo se adelantó en la quinta hora, mientras el humano se ausentaba.
Para ser justos, al final del experimento el becario tenía ampollas y su mano estaba muy cansada. El robot, en cambio, puede trabajar sin parar, por lo que la mínima ventaja humana en una distancia corta no garantiza eficacia a largo plazo. Actualmente, el trabajo físico permite que los humanos sigan adelante, pero para los trabajadores de oficina la situación podría cambiar más rápido.
Además, existe un argumento económico importante. Hoy en día, los empleadores reconocen masivamente que contratar personas es más rentable que mantener IA. Los costes corporativos en tecnología crecen demasiado rápido. Por esta razón, Microsoft limita las licencias internas de Claude Code para su personal debido al gasto en tokens, y Uber agotó todo su presupuesto de IA para 2026 en cuatro meses. El pago por minuto de los recursos a menudo consume todo el beneficio de la optimización de la plantilla.
Opinión de experto: Las máquinas ganan donde los algoritmos son claramente medibles, pero en el trabajo físico y los costes financieros, los humanos mantienen el liderazgo por ahora. Los próximos años mostrarán si la IA puede superar estas barreras o si el factor humano seguirá siendo una ventaja decisiva.