SpaceX recibió una calificación ESG "basura" de MSCI: en la misma categoría que Rusia
El gigante espacial de Elon Musk, SpaceX, recibió una calificación CCC de la agencia MSCI en su escala ESG. Esta es la calificación más baja que puede otorgar la agencia, que evalúa riesgos ambientales, sociales y de gobernanza. Es notable que MSCI previamente había asignado el mismo nivel a Rusia, tras los eventos de 2022.
En total, la empresa obtuvo solo 3,2 puntos de 10 en métricas de gobernanza, lo que indica mecanismos de control de riesgos ESG extremadamente débiles y falta de transparencia. En la escala de MSCI, que va de AAA a CCC, SpaceX quedó en el fondo. La agencia destaca que las empresas con calificación CCC demuestran esfuerzos mínimos en la gestión de factores ESG y, a menudo, ya han estado involucradas en escándalos graves.
Debut histórico en bolsa y fuerte corrección
La noticia de la calificación se conoció justo un día antes de que SpaceX saliera a la bolsa de valores de EE. UU. El 12 de junio se llevó a cabo la OPI más grande de la historia: las acciones se colocaron a $135, valorando la empresa en $75 mil millones. Sin embargo, la euforia en el mercado duró poco. Tras el inicio de las operaciones en Nasdaq bajo el ticker SPCX, los precios se dispararon por encima de los $225, pero para el final de la semana se corrigieron un 18%, hasta $184,98.
La capitalización de la empresa cayó aproximadamente $620 mil millones en dos días, de $3 billones a $2,37 billones. Esto indica una percepción extremadamente volátil por parte de los inversores, quienes probablemente evalúan con escepticismo no solo los indicadores financieros, sino también los riesgos reputacionales asociados con el bajo estatus ESG.
En plataformas de criptomonedas como Hyperliquid, los grandes actores ya han tomado una posición corta neta de $45 millones contra el crecimiento de las acciones de SpaceX. Esto confirma que el mercado espera una presión adicional sobre las cotizaciones.
Mi análisis: La calificación CCC de MSCI no es solo una formalidad. Para los inversores institucionales, que cada vez se guían más por factores ESG, es una señal de precaución. Combinada con la fuerte corrección posterior a la OPI y los cortos activos en derivados, la situación para SpaceX parece un clásico escenario "bajista" a corto plazo.