Crypto news

23.06.2026
09:24

En San Petersburgo desmantelaron dos centros de criptollamadas: el FSB detuvo el robo de activos digitales

Los servicios de seguridad en San Petersburgo desmantelaron dos centros de llamadas ilegales, cuyos operadores estafaban sistemáticamente a ciudadanos por teléfono y luego retiraban sus activos digitales. Esta operación es un claro indicador de la transformación del mercado criminal: las monedas digitales se están convirtiendo cada vez más en el objetivo final del crimen telefónico organizado, desplazando a las cuentas bancarias tradicionales.

La investigación detuvo las actividades de un grupo organizado de 50 personas. Fueron arrestados 30 ciudadanos rusos y 20 extranjeros de otros países. Según la versión de la investigación, los participantes llevaban a cabo operaciones fraudulentas en todo el país, utilizando activamente diversos esquemas de engaño telefónico. La evaluación preliminar de los daños indica sumas considerables. Es notable que los delincuentes estaban interesados principalmente en criptomonedas y otros medios electrónicos, mientras que el efectivo o los fondos de tarjetas lo estaban en mucha menor medida.

A los implicados se les imputan dos delitos: fraude y tráfico ilícito de medios de pago. Los agentes realizaron allanamientos en las oficinas del grupo, así como en los domicilios de los organizadores. Como resultado de la inspección, las autoridades incautaron equipos informáticos, equipos de comunicación y dinero en efectivo.

Por qué los esquemas telefónicos se están orientando hacia las criptomonedas

Este caso no es aislado. A principios de junio, en la misma ciudad, se desmanteló un centro de llamadas de estafadores extranjeros, responsables del robo de 15 millones de rublos. En esa ocasión, dos personas fueron detenidas bajo sospecha de complicidad. Ese grupo organizó un nodo de comunicación para realizar llamadas masivas a rusos desde el extranjero, utilizando suplantación de números extranjeros y redireccionamiento de tráfico.

Las criptomonedas atraen a estos grupos por razones obvias. Las transferencias dentro de la red son irreversibles y más difíciles de rastrear. Recuperar lo robado es prácticamente imposible. Para la investigación, estos parámetros suponen serias dificultades a la hora de rastrear el movimiento de fondos. Identificar a los destinatarios finales de los activos se vuelve mucho más complejo. La presencia de participantes extranjeros en la estructura del grupo también encaja en el panorama general: el fraude telefónico contra los rusos se organiza cada vez más como un negocio transfronterizo con roles distribuidos.

Comentario del analista: Esta operación es una confirmación más de que la criptomoneda ha dejado de ser una herramienta de nicho y se ha consolidado firmemente en el arsenal del crimen organizado. Para los inversores, es una señal alarmante: la protección de los activos digitales requiere no solo conocimientos técnicos, sino también vigilancia al interactuar con desconocidos, especialmente por teléfono.