Desplome de SpaceX en $600 mil millones: Por qué bitcoin resultó ser más resistente que las acciones de Elon Musk

El mercado de acciones de SpaceX experimentó una sacudida histórica: en tres sesiones de negociación, la capitalización de la compañía se redujo en más de 600 mil millones de dólares. Esta cantidad es comparable a casi la mitad del valor de mercado de bitcoin, que en el mismo período perdió menos del 1% y cotizaba alrededor de los 63,600 dólares. En su punto máximo antes del desplome, la valoración de SpaceX se acercaba a los 2.5 billones de dólares, pero tras la venta masiva cayó ligeramente por encima de los 2 billones de dólares.
El catalizador de la caída fueron las noticias sobre los planes de la compañía de realizar la primera emisión pública de bonos de inversión por 20 mil millones de dólares. Los fondos se destinarán a refinanciar un préstamo puente relacionado con la compra de xAI, cuyo vencimiento vence en septiembre de 2027. El 22 de junio, las acciones cayeron un 16%, hasta 154.60 dólares, el mínimo desde su salida a bolsa el 12 de junio. En tres sesiones, la caída acumulada fue de aproximadamente el 23%.
El factor clave de la volatilidad es el volumen extremadamente bajo de acciones en libre circulación. Con una oferta limitada, incluso noticias puntuales pueden provocar movimientos bruscos en las cotizaciones. En Hyperliquid, el contrato perpetuo sobre acciones de SpaceX cayó un 15% adicional el martes, hasta aproximadamente 151 dólares.
En este contexto, bitcoin muestra una envidiable estabilidad. En el mismo período, la primera criptomoneda perdió menos del 1%, y su capitalización de mercado se estima en aproximadamente 1.3 billones de dólares. La diferencia en el comportamiento de los activos se explica por la profundidad y liquidez del mercado: bitcoin tiene una base de negociación significativamente mayor, lo que suaviza las fluctuaciones extremas.
Presión sobre el sector tecnológico
La caída de SpaceX coincidió con una corrección más amplia de las acciones tecnológicas. Los inversores dudan cada vez más de la rentabilidad de los gastos masivos en inteligencia artificial. Para el mercado de criptomonedas, este factor es importante, ya que el interés en la IA y los activos de alto riesgo ha respaldado la recuperación de las criptomonedas en las últimas semanas.
El factor opuesto es el petróleo. En medio del progreso en las negociaciones sobre Oriente Medio, Washington otorgó a Irán una licencia de 60 días para reanudar las exportaciones, lo que hundió el Brent por debajo de los 78 dólares por barril. Un petróleo más barato reduce las presiones inflacionarias y podría suavizar la postura restrictiva de la Reserva Federal, lo que sería un factor de apoyo para los activos de riesgo, incluido bitcoin.
Contexto financiero: pérdidas y adquisiciones
Según la solicitud en el formulario S-1, SpaceX registró una pérdida neta de 4.94 mil millones de dólares en 2025 y de 4.28 mil millones de dólares en el primer trimestre de 2026. Antes de la consolidación de xAI, la empresa era más rentable: en 2024 obtuvo una ganancia neta de 791 millones de dólares. El segmento de IA se convirtió en la principal fuente de presión: xAI generó 3.20 mil millones de dólares en ingresos en 2025, con una pérdida operativa de 6.36 mil millones de dólares.
Starlink sigue siendo la parte más rentable del negocio: el segmento de Conectividad generó 11.39 mil millones de dólares en ingresos y 4.42 mil millones de dólares en ingresos operativos. Sin embargo, un factor adicional de presión fue la compra del desarrollador del asistente de IA Cursor, la empresa Anysphere, por 60 mil millones de dólares en una transacción totalmente en acciones. Esta estructura no requiere el uso de efectivo, pero diluye las participaciones de los accionistas actuales en aproximadamente un 3.4% de la valoración de SpaceX en el momento de su salida a bolsa.
Conclusión analítica: El desplome de tres días de SpaceX demuestra la fragilidad de la valoración de empresas cuyo valor depende en gran medida de las expectativas en torno a la IA. Bitcoin, por el contrario, confirma su estatus como un activo más maduro y líquido, capaz de resistir shocks externos. Sin embargo, a largo plazo, ambos mercados siguen siendo rehenes del entorno macroeconómico y del sentimiento de los inversores hacia las inversiones de riesgo.