La industria cripto contra la trampa fiscal: los lobistas bloquean una enmienda perjudicial a la ley de minería y staking

El 21 de junio, tres organizaciones cripto líderes — Blockchain Association, Crypto Council for Innovation y The Digital Chamber — se dirigieron conjuntamente al Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes de EE. UU. Su objetivo: lograr la aprobación del proyecto de ley H.R. 9175 (Ley de Claridad Fiscal para la Minería y el Staking) en su versión original y evitar la inclusión de una enmienda destructiva propuesta por el congresista Steven Horsford.
Esencia del proyecto de ley: claridad en lugar de incertidumbre
El H.R. 9175, presentado por el congresista Mike Carey el 8 de junio, busca resolver un problema de larga data en la tributación de las recompensas por minería y staking. El documento reconoce que los nuevos activos digitales obtenidos de esta manera constituyen ingresos ordinarios, pero otorga al contribuyente el derecho de elegir un régimen fiscal especial. Este régimen permite contabilizar los activos bajo un modelo similar al de la propiedad creada por uno mismo, lo cual es fundamental para evitar la tributación de "ingresos fantasma".
El problema del "ingreso fantasma": cuando se cobra impuestos sobre el aire
El principal argumento de los lobistas es la inadmisibilidad de una situación en la que se aplican impuestos sobre ingresos que el participante del mercado aún no ha podido monetizar. La postura actual del IRS obliga a los mineros a incluir el valor justo de mercado del bitcoin extraído en el ingreso bruto en la fecha de recepción. Reglas similares se aplican a las recompensas por staking. Esto crea serios problemas de liquidez: si el precio del activo cae después de su recepción, el contribuyente se ve obligado a pagar impuestos sobre un valor más alto, sin tener ingresos reales en efectivo.
Enmienda de Horsford: un temporizador de cinco años que "romperá" la ley
Steven Horsford propuso limitar el aplazamiento del impuesto a cinco años. Su enmienda establece que si el contribuyente que eligió el régimen especial no vende el activo antes del final del cuarto año fiscal posterior al año de recepción, estará obligado a reconocer una ganancia o pérdida mediante un mecanismo de venta condicional. En esencia, se trata de un ciclo forzoso de cinco años para fijar ganancias, incluso si no hubo una venta real.
La directora de Crypto Council for Innovation, Ji Hun Kim, calificó esta enmienda como destructiva, afirmando que convierte al H.R. 9175 en un "temporizador forzoso de cinco años". Los lobistas subrayan que este enfoque generará una enorme carga adicional para los participantes del mercado, los asesores y el propio IRS, obligándolos a rastrear la base de costos y calcular las ganancias según un ciclo obligatorio.
Es notable que el Comité Conjunto de Impuestos estimó el efecto presupuestario de la enmienda en solo $101 millones para el período 2026-2036. En comparación con los costos administrativos, esta cifra parece insignificante, lo que hace que la enmienda sea innecesariamente onerosa.
Conflicto con el lobby bancario
El proyecto de ley ha enfrentado críticas de la Asociación de Banqueros Estadounidenses (ABA). Los banqueros afirman que el H.R. 9175 crea un "favoritismo evidente" hacia los criptoactivos, otorgándoles una ventaja fiscal sobre los métodos tradicionales de ahorro, como los depósitos bancarios. La ABA teme que esto pueda provocar una fuga de fondos del sistema bancario hacia productos cripto, lo que afectaría negativamente los préstamos a pequeñas empresas.
Mi comentario experto: El lobby bancario, como siempre, intenta proteger su monopolio sobre los flujos financieros. Sus argumentos sobre el "favoritismo" parecen hipócritas, considerando que los propios bancos han disfrutado de exenciones fiscales y apoyo estatal durante décadas. El verdadero problema no es la ventaja fiscal de los criptoactivos, sino un sistema tributario obsoleto que no tiene en cuenta las realidades de las finanzas descentralizadas. La aprobación del H.R. 9175 en su versión original no es un privilegio, sino un ajuste necesario de la legislación fiscal a las innovaciones tecnológicas. De lo contrario, corremos el riesgo de sofocar la industria con una carga administrativa que no generará ingresos significativos para el presupuesto, pero creará caos para miles de participantes del mercado.